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Palabra Diaria

Memoria de San Juan de Brébeuf y San Isaac Jogues, Presbíteros, y Compañeros, Mártires

Monday, October 19, 2026 · in memory of Ben
Una devoción que sigue la Misa — no la sustituye.
Apertura

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Que la paz y la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el Dios que es rico en misericordia, estén con todos ustedes.

Acto Penitencial

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.

♪ “Cristo, Ten Piedad (30s Organ)” — A song for Ben
Liturgia de la Palabra
Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios · Efesios 2:1-10
Hermanos: Ustedes estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales vivieron en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, satisfaciendo los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, a causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo —¡por gracia han sido salvados!—, y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia han sido salvados por medio de la fe; y esto no de ustedes, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Salmo Responsorial · Salmo 100:1b-2, 3, 4ab, 4c-5
♪ “We are his people, the sheep of his flock” — Br Michael Herry fms — Marist Music
Lectura del santo Evangelio según san Lucas · Lucas 12:13-21
En aquel tiempo, dijo uno de la multitud a Jesús: «Maestro, di a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Pero él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha puesto sobre ustedes como juez o partidor?». Y les dijo: «Miren y guárdense de toda avaricia, porque aun anidados en la abundancia, la vida de uno no consiste en los bienes». Y les refirió una parábola, diciendo: «Las heredades de un hombre rico habían producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: "¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?". Y dijo: "Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: 'Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repasa, come, bebe, regocíjate'». Pero Dios le dijo: «¡Necio! Esta misma noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?». Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios».
Alleluia
♪ A song for Ben
El Señor nos hizo y somos suyos.
Homilía

Hay momentos en la vida en los que una puerta se abre sola, movida por una brisa ligera, y nos deja ver el interior de una casa donde alguien acaba de salir. Quedan las cosas sobre la mesa. Queda un par de zapatos en la entrada. Queda el eco tibio de una voz que hace apenas un instante pronunciaba el nombre de su padre al bajar las escaleras. Cuando miramos las lecturas de hoy, especialmente esa carta que Pablo escribe a los Efesios, nos encontramos exactamente en esa orilla. Nos habla de un Dios que es rico en misericordia, que nos sacó de la oscuridad cuando estábamos muertos en nuestras transgresiones y nos levantó para sentarnos con Él en los cielos. No es una teoría abstracta. Es el relato íntimo de cómo Dios toma lo que estaba perdido, lo que parecía apagado, y lo enciende con una vida que ya no conoce la muerte.

Piensen en el apóstol Pablo escribiendo esas palabras: 'Por gracia habéis sido salvados'. Es como si estuviera contemplando una gran obra de arquitectura invisible. Y ahí es donde la mente brillante de Ben se cruza con este misterio. Benjamin Vo no era solamente un chico con una capacidad asombrosa para la lógica, las matemáticas adelantadas y los sistemas complejos de la nube. Tenía esa mirada aguda que veía cómo funcionaban las estructuras del mundo. Pero lo que verdaderamente definía a Benjamin era algo que ninguna pantalla podía replicar: su ternura desarmante, su sonrisa luminosa y esa inocencia pura que lo llevaba, a sus quince años, a soñar con crear su propia aerolínea, 'Con Chim Airlines', imaginando aviones surcando el cielo con la misma ligereza con la que su alma volaba hacia lo alto.

Hay una imagen que hoy corre como un hilo invisible por toda nuestra oración: la imagen del tesoro que no se guarda en graneros, sino que se entrega. En el Evangelio que acabamos de escuchar, Jesús nos advierte contra la trampa de acumular posesiones creyendo que la vida consiste en lo que guardamos. Vemos al hombre rico preocupado por sus cosechas, diciendo: 'Tengo tantos bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea'. Y la respuesta de Dios es tajante: 'Necio, esta misma noche te van a reclamar el alma'. Pero miren el contraste absoluto con el corazón de un niño. Cuando su tío sufría los estragos de los golpes de salud, Ben, sin que nadie se lo pidiera, sin cálculos ni medidas, le dijo a sus padres que quería entregarles todos los ahorros de su alcancía para ayudarlo. No necesitó romperla, ni vaciarla materialmente; lo que importaba era la ofrenda limpia de un muchacho que entendía, de forma instintiva, que lo único que vale la pena en esta tierra es lo que uno está dispuesto a dar por amor.

Esa es la verdadera riqueza ante los ojos de Dios. No los graneros llenos, no los códigos perfectos, no el control absoluto de las cosas, sino un corazón abierto que dice: 'Aquí estoy'. Y sé muy bien que cuando miramos atrás, a esos cuatro meses largos desde que Ben partió un trece de junio, el silencio en casa a veces pesa como una losa de plomo. Alan y Thao, sé que hay mañanas en las que el vacío se siente insoportable. Sé que la mente humana, en su dolor, a veces intenta buscar una rendija por donde colarse la culpa. Se pregunta si faltó una señal, si hubo un detalle que se escapó, si se pudo haber hecho algo más para detener la tormenta.

Quiero decirles hoy, con la autoridad sagrada de la Palabra de Dios, que dejen caer esa piedra. Escuchen el Evangelio: la enfermedad no es un castigo, no es el resultado de un error, no es una falla en el cuidado inmenso que ustedes le prodigaron a su hijo. Las grandes pruebas de la vida a veces llegan sin tocar la puerta, más allá de todo control humano, sin que nadie sea culpable. Dios no les pide cuentas por lo que no pudieron cambiar; Él les agradece cada historia compartida, cada carcajada, cada vez que Ben bajaba las mañanas diciendo con puntualidad su 'Good morning, Dad'. Ustedes amaron a Benjamin con una entrega tan pura que esa misma entrega es ya un reflejo del cielo.

Ben era así. Era el chico que escuchaba las historias inventadas de su papá como si fueran las aventuras más reales del mundo, porque para él, el amor de su padre era la única realidad que importaba. Y Dios los escucha a ustedes de esa misma manera. Cada vez que cierran los ojos y recuerdan su risa, cada vez que Ryan recuerda los momentos compartidos en las montañas rusas de la vida, Dios recoge esas lágrimas y las convierte en eternidad. Ryan, hermano querido, tú llevas esa misma luz en tus manos. No temas seguir creando, seguir soñando, seguir viviendo con alegría. Tu hermano te mira desde la presencia del Padre con un orgullo infinito, sabiendo que tú eres el guardián de su memoria en este hogar.

San Juan de Brébeuf, San Isaac Jogues y sus compañeros mártires que hoy celebramos sabían lo que era entregar la vida por completo. Ellos no guardaron nada para sí mismos. Entregaron su sangre porque sabían que el amor no se retiene, se derrama. Benjamin hizo lo mismo con su corta y hermosa vida. Su paso por este mundo ha dejado huella, como esa agua limpia que brota en el pozo cavado en su memoria al sur de Vietnam, dando vida a los sedientos, recordando que el amor de Ben no se quedó en una tumba, sino que sigue fluyendo, sigue corriendo por caminos que nosotros apenas alcanzamos a vislumbrar.

No miren el día de hoy con la desesperanza de quien ha perdido todo. Miren el altar. Miren la cruz donde Cristo venció a la muerte. Ben está allí, en ese banquete eterno, gozando de una salud perfecta, respirando sin trabas, sonriendo con esa carita que ustedes tanto extrañan. Él les dice hoy, con la misma paz que en aquel sueño: 'No se preocupen, todo está bien, estoy en las manos del Padre'.

Que al salir por estas puertas, lleven una sola certeza: Dios no los acusa, Dios los abraza. Suelten el peso de lo que no pudieron controlar. Dejen que el amor de Benjamin, como un avión que despega hacia la luz infinita, los levante y les devuelva la paz. Amén.

Meditación
♪ “Un Solo Latido (Nhạc Thánh Ca Style)” — A song for Ben
Plegarias

For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:

“Hola, Ben: He estado soñando mucho contigo. Espero que te estés divirtiendo allá en el cielo. Por favor, cuida a nuestra familia. Recuerda venir a saludar todos los días. ¡Te extrañamos muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, mi dulce niño, te extraño muchísimo. Gracias por visitarme a mí y a Chú Chris anoche. Me contó que te vio volando un helicóptero, tan libre, alegre y fuerte allá arriba. Aquí abajo, mamá y yo lloramos más y más cada día. Un pedazo de mi corazón se siente completamente muerto sin ti, Ben. Por favor cuídanos, reza por tu mamá, tu hermano Ryan y por mí, y danos la fuerza para seguir adelante. Te amamos por siempre” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hoy se cumplen 100 días sin ti. Te extraño muchísimo, Ben. ¡Siéntete libre de visitarnos en cualquier momento! ¡Nos vemos por ahí, amigo! ¡Te quiero!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, hoy M fue a tramitar unos documentos en Cam Ranh y pasó por Cam Ranh Airport. De repente, los recuerdos de nuestras charlas sobre aviones volvieron a inundarme; recuerdo muchos momentos contigo (M los guardará en secreto jajaja). Pequeño travieso, de repente pensar en ti me pone terriblemente triste. Ve a los lugares a los que quieras ir, Ben, y no olvides recordar siempre a nuestra familia; te quiero mucho, hermanito. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Si tan solo... !!!!!!!!!”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“¿Qué pasó, hijo mío? Hace 3 meses que nos dejaste. Te extraño tanto que me duele todo el cuerpo. Mamá llora todos los días ahora... ¿Qué vamos a hacer ahora, Ben? Por favor, reza por nosotros.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, Rafael Rizzo y su hermano pequeño Ben de verdad necesitan tu ayuda en este momento. Por favor, bendícelos con buena salud y dales la fuerza para superar esto juntos. Por favor, cuida también de la salud de Brandon y Flor. Te extraño muchísimo. Sé que estás allá arriba en el cielo cuidando de todos nosotros. Cuando puedas, pásate a visitar, ¿sí? ¡Te amo y te extraño muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.

🕯 Enciende tu propia oración en el muro de oración →

Padre Nuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Ya que no puedo hacerlo sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Quedémonos unidos como si ya te hubiera recibido. No permitas, Señor, que jamás me aparte de Ti. Amén.
Canto de Comunión
♪ “Sacrificio de Amor (Version A)” — A song for Ben
Bendición Final

Que el Señor de toda consolación los guarde en su paz y les devuelva la esperanza en cada amanecer. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Canto de Despedida
♪ “Tú Vas Conmigo (Version B: Majestic Liturgical)” — A song for Ben
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