Palabra Diaria

Viernes de la Vigésima Cuarta Semana del Tiempo Ordinario

Friday, September 18, 2026 · in memory of Ben
Una devoción que sigue la Misa — no la sustituye.
Inicio

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la paz y la gracia del Señor estén con todos ustedes.

Rito Penitencial

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.

♪ “Cristo, Ten Piedad (30s Organ)” — A song for Ben
Liturgia de la Palabra
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios · 1 Corintios 15:12-20
Hermanos: Si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también la fe de ustedes. Además, resultaríamos falsos testigos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si es que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es ilusoria y todavía están en sus pecados. Por lo tanto, los que murieron creyendo en Cristo han perecido. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciables de todos los hombres. ¡Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron!
Salmo responsorial · Salmo 16 (17):1, 6-7, 8, 15
♪ “Lord, you will show us the path of life” — Br Michael Herry fms — Marist Music
Lectura del santo Evangelio según san Lucas · Lucas 8:1-3
En aquel tiempo, Jesús iba recorriendo ciudades y aldeas, proclamando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Iban con él los Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y muchas otras que los ayudaban con sus propios bienes.
Alleluia
♪ A song for Ben
Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia.
Homilía

Hay mañanas en las que la luz entra por la ventana de una manera muy particular, iluminando objetos sencillos que solemos pasar por alto: unas zapatillas de deporte junto a la puerta, un vaso medio lleno en la mesa de la cocina, o tal vez un cuaderno abierto con anotaciones hechas con pulso firme y curioso. Son detalles cotidianos, fragmentos de una vida común y corriente que, de repente, adquieren un peso insondable cuando la persona que los habitaba ya no está físicamente con nosotros. Nos detenemos a mirar esas pequeñas huellas, no como piezas de museo, sino como el eco tangible de una presencia que sigue resonando en cada rincón del hogar. En esos momentos, el mundo exterior parece desvanecerse y nos quedamos a solas con el latido de la memoria y la hondura del silencio.

Ese asombro ante lo pequeño y lo cotidiano era una de las marcas distintivas de Benjamin Vo. Pensemos por un momento en su fascinación por el cielo, en cómo sus ojos se iluminaban al observar el paso incesante de los aviones comerciales, imaginando rutas, destinos y la gran aventura de volar. Él llevaba tan dentro esa pasión que llegó a idear con una sonrisa pícara y entrañable su propia línea aérea, la 'Con Chim Airlines'. Cada vez que hablaba de ello, se le escapaba una risa suave y contagiosa, una risa que llenaba el espacio de una alegría pura y sin artificios. Ben poseía una mente profundamente analítica, capaz de sumergirse en la lógica de los sistemas informáticos y la infraestructura digital con la soltura de alguien el doble de su edad; sin embargo, su alma conservaba la ligereza y el asombro de un niño que simplemente contempla maravillado la belleza de lo creado. Esa combinación de rigor intelectual y ternura infinita era el sello de su paso entre nosotros.

Sin embargo, hoy debemos decir la verdad con toda franqueza, sin disfraces ni palabras huecas. Tres meses han pasado desde que Ben partió hacia la casa del Padre, y sabemos bien que el dolor por su ausencia no sigue un camino recto ni ordenado. Hay días en los que la bruma de la melancolía se levanta de golpe, y hay noches en las que el silencio de la casa se vuelve un peso difícil de sostener. Sé que para ustedes, Alan y Thao, y para ti, Ryan, la memoria a veces duele. Se sorprenden recorriendo mentalmente el pasado, repasando los meses de lucha, preguntándose si hubo algún detalle que se pasó por alto o algún camino que se pudo haber tomado de otra manera. Escúchenme con el corazón abierto y dejen que esta verdad descienda hasta el fondo de su alma: ustedes no fallaron. La enfermedad que Benjamin enfrentó con tanta valentía no fue un castigo, ni fue el resultado de una falta de cuidado, ni de algo que ustedes hicieran o dejaran de hacer. Ustedes fueron para él un refugio constante, un hogar lleno de amor incondicional. Dios no envía el sufrimiento, y ciertamente no les está pasando cuentas. No se acusen de lo que está más allá del control humano. Dejen caer esa piedra pesada de la culpa, porque Dios no los acusa; al contrario, los abraza con una ternura infinita en medio de la tormenta.

San Pablo, en la primera lectura que hemos escuchado de su carta a los corintios, nos arranca de la desesperanza con una afirmación que sacude los cimientos de nuestra existencia: 'Si para esta vida solamente tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciables de los hombres'. El Apóstol no esquiva la dureza de la muerte; al contrario, la mira de frente. Reconoce que si todo terminara aquí, en este sepulcro frío y en este silencio que lacera las entrañas, nuestra fe sería vana y nuestro esfuerzo carecería de sentido. Pero inmediatamente irrumpe el anuncio luminoso que cambia toda la perspectiva: '¡Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron!'. La resurrección no es una teoría piadosa para calmar los ánimos; es el acontecimiento decisivo que parte la historia en dos. Es la garantía absoluta de que la muerte no tiene la última palabra sobre aquellos a quienes amamos.

Detengámonos en esa imagen poderosa que San Pablo utiliza: Cristo como las primicias. Las primicias son los primeros frutos de la cosecha, aquellos que aseguran que todo el campo dará fruto a su tiempo. Cuando pensamos en Ben, en su juventud interrumpida, en sus quince años llenos de proyectos, de risas, de su amor por la familia y de su generosidad silenciosa —como aquel hermoso momento en que, con la pureza de un corazón noble, ofreció su alcancía entera para ayudar a su tío William que atravesaba la enfermedad—, nos damos cuenta de que su vida no fue un ensayo incompleto, sino una cosecha hermosa recogida a su tiempo por el Señor. Ben entregó su amor con generosidad, y ese amor no se extinguió en junio; sigue fluyendo, sigue dando vida, como aquel pozo de agua limpia levantado en su memoria en tierras lejanas para calmar la sed de los más necesitados. El eco de su bondad sigue resonando en la tierra.

Y es aquí donde el Evangelio de Lucas viene a nuestro encuentro de una manera tan humana y cercana. Vemos a Jesús caminando de pueblo en pueblo, proclamando la Buena Noticia, acompañado por un grupo de discípulos y por mujeres que le servían con sus propios bienes, entre ellas María Magdalena, Joanna y Susana. Jesús no camina en solitario por los grandes palacios; camina por los polvorientos caminos de Galilea rodeado de rostros concretos, de historias de dolor transformadas por la gracia, de personas que habían conocido la fragilidad y que ahora encontraban en su presencia un motivo para seguir adelante. Esa misma caravana invisible acompaña hoy a nuestra familia. Jesús camina al lado de Alan y Thao, camina al lado de Ryan, sosteniendo los pasos cuando las fuerzas flaquean.

Ryan, hermano querido, sé que a veces miras al cielo buscando respuestas, recordando los momentos compartidos con Ben, las risas, los juegos en la sala entre torres de juguetes y ramas florecidas, los viajes y los sueños compartidos. Sé que la ausencia de tu hermano mayor deja un espacio inmenso. Pero recuerda que Ben vive en ti. Vive en la manera en que cuidas de tus padres, en la forma en que mantienes viva la nobleza de su memoria. No tengas miedo de continuar tu camino, de estudiar, de reír, de volar alto como esos aviones que él tanto amaba. Ben te acompaña desde la plenitud de la luz, como un hermano mayor que cuida tus pasos y celebra cada uno de tus logros. La conexión que los une es indestructible; ni la distancia ni la muerte pueden apagar el afecto de dos hermanos que han crecido compartiendo el mismo corazón.

Miremos por un instante el Salmo responsorial que hemos rezado: 'Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia'. En medio de la noche oscura del dolor, cuando el sueño huye y los pensamientos se agolpan en la mente, el salmista nos regala esta certeza. El despertar definitivo al que Dios nos llama no es el retorno a las fatigas de este mundo, sino el ingreso a su misma luz, donde ya no hay lágrimas, ni hospitales, ni despedidas. Ben ya ha despertado en esa presencia. Él descansa en el 'Banquet of Heaven', pleno, sanado, libre de toda atadura, contemplando el rostro de Dios junto a aquellos santos jóvenes como Carlo Acutis que también entregaron su juventud al Señor. Desde allí, él intercede por ustedes. Él pide para sus padres la paz que sobrepasa todo entendimiento; pide para su hermano la valentía cotidiana.

No busquen hoy resolver todos los misterios del universo ni pretendan cargar con el peso de los próximos años. La vida se sostiene en los pequeños gestos de cada día. Al salir de aquí, tengan un gesto de bondad, una palabra cálida, un momento de paciencia con ustedes mismos y con los demás. Hagan algo pequeño, algo sencillo, en nombre de Ben. Al hacerlo, descubrirán que él no se ha ido del todo, sino que sigue actuando a través del amor que ustedes continúan derramando en el mundo. Permítanse llorar cuando sea necesario, pero permítanse también sonreír al recordar su risa espontánea y su mirada brillante. Dios sostiene sus lágrimas en su odre; Él no los abandona ni un solo instante.

Que la Virgen María, la Madre que estuvo de pie al pie de la cruz con el corazón traspasado pero firme en la esperanza, cubra este hogar con su manto protector. Que ella tome de la mano a Alan, a Thao y a Ryan, y los conduzca suavemente hacia la paz. Y que nuestro querido Ben, desde la luz radiante del cielo, siga guiando sus pasos hasta el día en que todos nos volvamos a reunir para no separarnos jamás.

Meditación
♪ “Un Solo Latido (Nhạc Thánh Ca Style)” — A song for Ben
Oración de los Fieles

For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:

“Ben, hoy M fue a tramitar unos documentos en Cam Ranh y pasó por Cam Ranh Airport. De repente, los recuerdos de nuestras charlas sobre aviones volvieron a inundarme; recuerdo muchos momentos contigo (M los guardará en secreto jajaja). Pequeño travieso, de repente pensar en ti me pone terriblemente triste. Ve a los lugares a los que quieras ir, Ben, y no olvides recordar siempre a nuestra familia; te quiero mucho, hermanito. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Si tan solo... !!!!!!!!!”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“¿Qué pasó, hijo mío? Hace 3 meses que nos dejaste. Te extraño tanto que me duele todo el cuerpo. Mamá llora todos los días ahora... ¿Qué vamos a hacer ahora, Ben? Por favor, reza por nosotros.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, Rafael Rizzo y su hermano pequeño Ben de verdad necesitan tu ayuda en este momento. Por favor, bendícelos con buena salud y dales la fuerza para superar esto juntos. Por favor, cuida también de la salud de Brandon y Flor. Te extraño muchísimo. Sé que estás allá arriba en el cielo cuidando de todos nosotros. Cuando puedas, pásate a visitar, ¿sí? ¡Te amo y te extraño muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben - te extraño muchísimo. Ayer lloré todo el día, espero que hoy sea mejor. Por favor, guía a nuestra familia a través de este dolor... Hay un chico de 14 años que acaba de dejar la Tierra el 12 de agosto... Su nombre es Phero Aden Vo - búscalo, tal vez puedan ser amigos... Por favor, reza por mí y por mamá para que tengamos buena salud y fortaleza. Te amo y te extraño, Ben” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, Trustin te visitó hoy y te dejó unas tarjetas de aviones—las estamos poniendo en tu habitación para ti. Por favor, reza por Trustin y su familia para que se mantengan sanos y fuertes. Sé un ángel de la guarda para Trustin y Ryan mientras van a la escuela, y ayuda a guiar sus pasos en cada año por venir.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, trabajando todo el día hasta la noche, cuando me preparo para ir a dormir y me acuesto un rato, vuelvo a extrañarte, recordando las cosas que hablábamos entre nosotros. Al pensar en ti, me siento muy triste. Ben, por favor vela siempre por papá, mamá y Ryan y reza por ellos; las lágrimas que fluyen hacia adentro son mucho más terribles que las que caen hacia afuera, Ben.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, papá te extraña muchísimo. Mommy también. Han pasado más de dos meses y papá y mamá todavía lloramos todos los días. Ayúdanos a salir adelante, para poder cuidar de tu hermano.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, si es posible, deja que Minh se encuentre contigo en sus sueños, aunque sea solo con un saludo o una sonrisa, como solías posar para las fotos. Te extraño y te quiero muchísimo.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.

🕯 Enciende tu propia oración en el muro de oración →

Padre Nuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Canto de Comunión
♪ “Sacrificio de Amor (Version A)” — A song for Ben
Bendición Final

Que el Señor los bendiga y los guarde, haga resplandecer su rostro sobre ustedes y les conceda su paz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Canto de Despedida
♪ “Tú Vas Conmigo (Version B: Majestic Liturgical)” — A song for Ben
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