En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo, que es el fundamento firme de nuestra vida, estén con todos ustedes.
Señor, ten piedad de nosotros por las veces que hemos construido sobre arena. Cristo, ten piedad de nosotros por las veces que hemos dudado de tu amor. Señor, ten piedad de nosotros y danos un corazón constante.
Imaginen por un momento los cimientos de una casa. No hablo de la fachada, ni de las ventanas, ni de los muebles que adornan un hogar, sino de lo que está oculto, bajo la tierra, allí donde nadie mira pero donde todo se sostiene. Cuando el agua sube y el río ruge, la casa que no tiene profundidad se desmorona, no porque fuera fea o mal diseñada, sino porque no tenía anclaje. Jesús nos habla hoy de una casa construida sobre roca. Nos habla de cavar profundo.
Benjamin Vo era un constructor de mundos. Aquellos que lo conocieron bien, especialmente su padre y su hermano Ryan, saben que su mente no era superficial. Ben era un muchacho que, a sus quince años, ya estaba diseñando el futuro. Podía sumergirse en la complejidad de un código, en la arquitectura de una red, o en la fascinación por los aviones, con una profundidad que sorprendía a los adultos. Él no vivía en la superficie de las cosas. Cuando Ben hablaba de sus proyectos, cuando soñaba con esa 'Con Chim Airlines', sus ojos brillaban con la luz de alguien que entiende que las cosas grandes requieren trabajo, paciencia y, sobre todo, una base sólida.
Pero hay un dolor que hoy, a dos meses de su partida, sigue golpeando como el río que describe el Evangelio. Sé que hay noches, Alan y Thao, en las que el silencio de la casa se vuelve una inundación. Sé que la mente humana, en su intento de procesar lo imposible, a veces se vuelve contra sí misma. Se pregunta si la casa fue bien construida. Se pregunta si hubo un error en los planos, si hubo una grieta que no vieron. Escúchenme con el corazón abierto: esa es la viga que debemos dejar que el Señor retire. Dios no les pide cuentas de lo que estaba fuera de su alcance. La enfermedad que Benjamin enfrentó no fue un castigo, no fue el resultado de una omisión, ni una señal de que ustedes fallaron como padres. Ustedes fueron para él una roca de amor, un hogar donde él se sintió seguro, visto y profundamente amado. No se carguen con la culpa de un misterio que solo Dios conoce. Ustedes no fallaron. Ben no falló. Él simplemente fue llamado a la casa del Padre, donde no hay tormentas, ni ríos que se desbordan, sino la paz eterna.
Jesús nos dice: '¿Por qué me llaman “Señor, Señor”, y no hacen lo que yo digo?'. Esta no es una reprimenda, sino una invitación a la confianza. Hacer lo que Él dice es, muchas veces, simplemente confiar en medio de la oscuridad. Es aceptar que, aunque no entendamos el 'porqué', podemos descansar en el 'quién'. Ben, con su espíritu noble, nos enseñó esto. Recuerdo ese momento, un gesto de una pureza asombrosa, cuando a los doce años, sin que nadie se lo pidiera, ofreció su alcancía para ayudar a su tío William. Él no necesitaba romperla, ni entregarla con ruido. El ofrecimiento en sí mismo era el fruto de un árbol bueno. Ben tenía un corazón que, desde muy joven, estaba enraizado en la generosidad. Él sabía que la vida no se trata de lo que guardamos para nosotros, sino de lo que somos capaces de ofrecer por los demás.
Ryan, sé que a veces te sientes como si estuvieras caminando en un terreno que ha cambiado. Pero recuerda que tu hermano mayor, Benjamin, sigue siendo parte de tu cimiento. Él te enseñó a ser curioso, a esforzarte, a mirar al cielo con esperanza. Cuando te sientas solo, recuerda que él no te ha dejado. Él está contigo en cada recuerdo, en cada historia que tu papá cuenta, en cada avión que ves cruzar el firmamento. Él es tu hermano en la eternidad, y esa es una base que ninguna tormenta puede destruir.
Hay una imagen que me conmueve profundamente: la de Ben, en esa foto de verano, abrazando a su hermano y a su amigo fuera de la casa en Corona. Esa sonrisa, esa calma en medio de la luz del sol, es el reflejo de un alma que estaba en paz. Él no estaba construyendo sobre arena. Él estaba construyendo sobre el amor de su familia, sobre la fe que ustedes le sembraron, sobre la bondad que él mismo cultivó. Y aunque su tiempo aquí fue breve, su construcción fue perfecta ante los ojos de Dios. Él cavó profundo en el amor, y ese es el único cimiento que permanece cuando todo lo demás se desvanece.
Muchos de ustedes han preguntado cómo seguir adelante. La respuesta está en el Evangelio de hoy: 'El que escucha mis palabras y las pone en práctica'. Poner en práctica el amor de Jesús es, a veces, simplemente levantarse un día más. Es ser amable con alguien que sufre, tal como Ben lo era. Es ofrecer una oración por quienes aún no conocen la esperanza. Es vivir de tal manera que, cuando otros nos miren, vean que nuestra casa está construida sobre la roca de la fe. No busquen respuestas en el pasado, porque el pasado ya está en manos de Dios. Busquen la presencia del Señor en el presente, en el abrazo de un ser querido, en el silencio de la oración, en la certeza de que Ben está bien.
Ben está en el 'Banquet of Heaven'. Él ha llegado a la meta antes que nosotros, y desde allí, él sigue siendo el niño brillante, el hermano cariñoso, el hijo que siempre saludaba con un 'buenos días' a su padre. Él no ha perdido su esencia; la ha perfeccionado. Y él los espera. Él espera que ustedes sigan construyendo, que sigan amando, que sigan siendo esa familia que él tanto adoró. No dejen que la tormenta del dolor les haga creer que la casa se ha destruido. La casa sigue en pie, porque el amor que ustedes compartieron es eterno.
Hoy, al salir, les pido que hagan algo pequeño. Quizás sea mirar al cielo y buscar un avión, o tal vez sea tener un gesto de bondad con un extraño, o simplemente abrazar a alguien a quien aman. Háganlo en nombre de Ben. Que ese gesto sea un ladrillo más en la construcción de su propia paz. Dios está con ustedes, sosteniendo cada paso, secando cada lágrima. Él es la roca sobre la que descansan. Él es el fundamento que no falla. Que la Virgen María, que también sostuvo a su Hijo bajo el peso de la cruz, los abrace hoy con su ternura maternal. Ella sabe lo que es el dolor, pero también conoce la victoria de la Resurrección. Confíen en ella, confíen en Jesús, y sigan adelante con la frente en alto. El amor no termina; el amor se transforma, y en ese amor, todos nos volveremos a encontrar.
For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Que el Señor los bendiga, los guarde en su paz y les conceda la fuerza necesaria para seguir construyendo su vida sobre la roca de su amor. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.