En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La gracia, la paz y el consuelo de Dios nuestro Padre y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.
Array
«Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la vida eterna?».
Qué pregunta tan profunda y sincera le hace este joven a Jesús. En el fondo de su corazón hay una búsqueda auténtica… él intuye que la vida no se agota en las cosas visibles, que hay un horizonte más alto al que fuimos llamados.
Jesús lo mira y le señala el camino del amor verdadero: «Tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme». El Señor nos recuerda que lo que verdaderamente perdura no son las seguridades de la tierra, sino el tesoro que construimos en el amor de Dios, ese lazo indestructible que ni el tiempo ni la distancia pueden romper.
En la primera lectura, el profeta Ezequiel nos habla conmovido de aquello que llamaba «el encanto de sus ojos». Todos nosotros tenemos personas amadas que son la luz de nuestra mirada… Y cuando nos toca experimentar su ausencia, nuestro corazón busca esa roca firme del Padre, el Dios que nos dio la vida y que nunca olvida a sus hijos.
Hoy, al cumplirse exactamente nueve semanas de la partida de nuestro querido Benjamin Vo, estas lecturas iluminan nuestra oración con una serena esperanza.
Recordamos a Ben en su asombro ante la inmensidad del cielo. Le apasionaba la aviación; disfrutaba inmensamente observar los aviones despegar junto a su papá en cada aeropuerto que visitaban. Verlos elevarse con fuerza hacia las alturas le fascinaba. En esa mirada atenta y curiosa de Benjamin se reflejaba un alma pura, un muchacho que sabía levantar los ojos, admirar la belleza y soñar en grande con sencillez y alegría.
Ese espíritu noble y lleno de luz de Ben no se ha perdido… Hoy, Benjamin contempla las alturas celestiales en la presencia del Señor, disfrutando de ese tesoro eterno prometido en el Evangelio.
Queridos Alan y Thao… querido Ryan… que la paz de Cristo abrace hoy sus corazones. Sigan caminando muy unidos, tomados de la mano, cuidando cada paso del camino de Ryan con inmenso amor y ternura.
A sus tíos, tías y seres queridos; a quienes nos acompañan desde sus hogares, a los niños que sobrellevan alguna cruz y a cada familia que hoy necesita fortaleza: el Señor los sostiene con ternura. Que la Santísima Virgen María los cubra con su manto maternal, mientras confiamos en que nuestro amado Ben nos sonríe en la gloria del Padre. Amén.
For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos conduzca a la vida eterna. Que la paz y el consuelo de Dios permanezcan siempre con nosotros. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.