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Palabra Diaria

Viernes de la trigésima primera semana del tiempo ordinario

Friday, November 6, 2026 · in memory of Ben
Una devoción que sigue la Misa — no la sustituye.
Apertura

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo, que nos hace ciudadanos del cielo, esté con todos ustedes.

Acto penitencial

Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

♪ “Señor, Ten Piedad (30s Piano)” — A song for Ben
Liturgia de la Palabra
Primera Lectura · Philippians 3:17—4:1
Hermanos: Sean imitadores míos y observen a los que viven según el modelo que tienen en nosotros. Porque muchos, como les he dicho a menudo y ahora se lo digo llorando, viven como enemigos de la cruz de Cristo. Su fin es la perdición, su dios es el vientre y su gloria está en su vergüenza; ellos solo piensan en las cosas terrenas. Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, conformándolo a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para someter a sí todas las cosas. Por lo tanto, hermanos míos, a quienes amo y extraño, mi alegría y mi corona, manténganse firmes en el Señor, queridos míos.
Salmo Responsorial · Psalm 122:1-2, 3-4ab, 4cd-5
♪ “Salmo 122 - Version A (Nhạc Thánh Ca)” — A psalm for Ben
Evangelio · Luke 16:1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir siendo administrador'. El administrador se dijo a sí mismo: '¿Qué haré ahora que mi señor me quita el cargo? Cavar, no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que, cuando sea destituido, me reciban en sus casas'. Llamó uno por uno a los deudores de su señor. Al primero le preguntó: '¿Cuánto debes a mi señor?'. 'Cien barriles de aceite', respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate y escribe rápidamente cincuenta'. Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cien medidas de trigo', respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y escribe ochenta'. El señor elogió al administrador deshonesto por haber procedido con astucia. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su generación que los hijos de la luz".
Alleluia
♪ A song for Ben
¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor!"
Homilía

A veces, la vida se parece a una maleta que estamos preparando para un viaje largo. Nos fijamos en los detalles, verificamos el peso, nos aseguramos de que no falte lo esencial. Benjamin Vo, nuestro querido Ben, era un experto en esta clase de preparativos. Él tenía esa mente brillante, capaz de navegar por los complejos sistemas de la computación, el código y la infraestructura de la nube con la misma naturalidad con la que otros leen un cuento. Él entendía la lógica de las cosas: cómo una pieza pequeña sostiene una estructura mayor, cómo un pequeño ajuste en un servidor puede cambiar el rendimiento de todo un sistema. Para Ben, el mundo era un lugar para ser explorado, comprendido y, sobre todo, conectado.

Sin embargo, hoy el Evangelio nos presenta una parábola que parece desafiar toda lógica. Un administrador es descubierto, su gestión es cuestionada, y en lugar de rendirse, actúa con una astucia inesperada. '¿Qué haré?', se pregunta. No es una pregunta de desesperación, sino de realismo. Él sabe que su tiempo en ese cargo ha terminado y comienza a preparar su futuro. Jesús nos dice que los 'hijos de este mundo' son a veces más sagaces que los 'hijos de la luz'. ¿Qué significa esto para nosotros, hoy, mientras sostenemos el peso de estos cuatro meses de ausencia?

Quizás la lección no sea sobre el dinero o las deudas, sino sobre la urgencia de lo que realmente importa. Ben vivió su corta vida con una urgencia de amor. ¿Recuerdan ese momento en que, con la sencillez de un niño que ya entiende el corazón del Evangelio, ofreció todos sus ahorros para ayudar a su tío? No rompió la alcancía, no la vació, pero la ofreció. Fue un acto de entrega total, un gesto de un alma que ya sabía que, en la casa del Padre, los tesoros no se cuentan en monedas, sino en la capacidad de decir 'aquí estoy' para el otro. Ese ofrecimiento fue su manera de decir que su ciudadanía, como dice San Pablo a los Filipenses, no era de este mundo, sino del cielo.

Sé que para ustedes, Alan y Thao, y para ti, Ryan, el dolor es un compañero que no siempre avisa cuando va a llegar. A veces, el vacío de Ben se siente como una deuda impagable, como si faltara algo en la cuenta de la familia que nadie puede rellenar. Y en esos momentos, la mente se vuelve una trampa. Se preguntan si pudieron haber hecho más, si hubo una señal que no vieron, si la vigilancia fue suficiente. Les pido, por favor, que escuchen esto con el corazón abierto: ustedes no fallaron. La enfermedad que nos arrebató a Ben no fue un examen que ustedes reprobaron. El amor de un padre y una madre no es un sistema que pueda ser hackeado por la tragedia. Ustedes le dieron a Ben un hogar, le dieron el mundo, le dieron su tiempo, le dieron su propia vida en cada 'buenos días' y en cada historia compartida. Dios no les pide cuentas por lo que no pudieron controlar. Dios les pide que descansen en su amor, el mismo amor que ahora sostiene a Ben en la plenitud de su gloria.

San Pablo nos dice hoy algo radical: 'Nuestra ciudadanía está en los cielos, y de allí esperamos al Salvador'. Ben ya no está esperando. Él ya ha llegado. Él ya está en ese lugar donde los sistemas no fallan, donde la lógica es el amor puro, donde él puede, finalmente, ver la arquitectura completa de la creación. Él está con San Carlo Acutis, compartiendo esa misma luz, esa misma juventud que fue entregada antes de que el sol se pusiera. Ben no está lejos. Está en el corazón de Dios, y desde allí, él sigue siendo el hermano de Ryan, el hijo de Alan y Thao, el chico que nos enseñó que la vida, por breve que sea, es un vuelo que merece la pena ser vivido con valentía.

Ryan, sé que a veces el silencio en casa es ensordecedor. Pero tu hermano te dejó un legado que no se encuentra en sus repositorios de código, sino en tu propia capacidad de seguir adelante. Cuando te sientas solo, recuerda ese sueño de la montaña rusa, recuerda que Ben sigue siendo tu compañero de viaje. No tengas miedo de vivir tus propios sueños, de construir tus propias empresas, de amar con la misma intensidad que él. Cada vez que tú eres amable, cada vez que tú te esfuerzas, cada vez que tú ríes, Ben está viviendo a través de ti. Él no quiere que te detengas; él quiere verte volar, como esos aviones que tanto le gustaban, surcando los cielos con la mirada puesta en lo alto.

La Iglesia nos invita hoy a mirar hacia la casa del Señor. '¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor!'. Ben ya ha entrado por esas puertas. Él está en la Jerusalén celestial, donde no hay más dolor ni más preguntas sin respuesta. Y nosotros, aquí abajo, estamos llamados a ser prudentes, no como el administrador que busca salvarse a sí mismo, sino como los hijos de la luz que saben que su verdadera riqueza es el amor que han compartido. El pozo de agua que lleva su nombre en Vietnam, ese 'Giếng Gioan Baotixita', es un signo de que el amor de Ben sigue fluyendo, dando vida a los sedientos, lavando la tristeza de los que sufren. Su vida no se ha secado; se ha convertido en un río.

Así que, hoy, les pido una cosa pequeña, algo que puedan llevarse al salir por esa puerta. Cuando sientan que el peso del dolor es demasiado, cuando el vacío de Ben parezca insoportable, deténganse un momento y miren al cielo. Imaginen a Ben allí, con su sonrisa, tal vez planeando su próxima ruta aérea, tal vez simplemente disfrutando de la paz que aquí solo podemos intuir. Él está bien. Él está en casa. Y él los espera. No se apuren por entender el 'por qué' de la vida; confíen en el 'quién' que sostiene la vida. Dios es el autor de nuestra historia, y él no ha terminado de escribir la suya ni la de ustedes. Sigan firmes en el Señor, como nos pide Pablo. Mantengan la frente en alto. Ustedes son una familia que ha conocido un amor profundo, y ese amor es la prueba de que el cielo es real. Que la Virgen María, que también tuvo que aprender a vivir con el corazón atravesado por una espada, les enseñe a caminar con esperanza, sabiendo que, al final del camino, nos espera el abrazo más grande de todos.

Meditación
♪ “Un Solo Latido (Liturgical Style)” — A song for Ben
Oración de los fieles

For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:

“Hola Ben - mamá y yo te hemos extrañado mucho. ¡Te vi algunas veces en mis sueños estas últimas semanas! Ven a saludar a diario, ¿de acuerdo?” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“¡Pienso en ti, amigo! Pasa a saludar cuando puedas, ¿de acuerdo? Te quiero, Ben”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola, Ben: He estado soñando mucho contigo. Espero que te estés divirtiendo allá en el cielo. Por favor, cuida a nuestra familia. Recuerda venir a saludar todos los días. ¡Te extrañamos muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, mi dulce niño, te extraño muchísimo. Gracias por visitarme a mí y a Chú Chris anoche. Me contó que te vio volando un helicóptero, tan libre, alegre y fuerte allá arriba. Aquí abajo, mamá y yo lloramos más y más cada día. Un pedazo de mi corazón se siente completamente muerto sin ti, Ben. Por favor cuídanos, reza por tu mamá, tu hermano Ryan y por mí, y danos la fuerza para seguir adelante. Te amamos por siempre” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hoy se cumplen 100 días sin ti. Te extraño muchísimo, Ben. ¡Siéntete libre de visitarnos en cualquier momento! ¡Nos vemos por ahí, amigo! ¡Te quiero!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, hoy M fue a tramitar unos documentos en Cam Ranh y pasó por Cam Ranh Airport. De repente, los recuerdos de nuestras charlas sobre aviones volvieron a inundarme; recuerdo muchos momentos contigo (M los guardará en secreto jajaja). Pequeño travieso, de repente pensar en ti me pone terriblemente triste. Ve a los lugares a los que quieras ir, Ben, y no olvides recordar siempre a nuestra familia; te quiero mucho, hermanito. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Si tan solo... !!!!!!!!!”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.

🕯 Enciende tu propia oración en el muro de oración →

Padre Nuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno todo a ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de ti. Amén.
Canto de Comunión
♪ “Sacrificio de Amor (Version B)” — A song for Ben
Bendición final

Que el Señor los bendiga y los guarde, y que su paz los acompañe en todo momento. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Canto de Despedida
♪ “Tú Vas Conmigo (Version A: Thánh Ca)” — A song for Ben
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