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Palabra Diaria

Lunes de la Vigesimoséptima Semana del Tiempo Ordinario

Monday, October 5, 2026 · in memory of Ben
Una devoción que sigue la Misa — no la sustituye.
Apertura

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo, que nos llama a ser prójimos unos de otros, esté con todos ustedes.

Acto Penitencial

Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

♪ “Cristo, Ten Piedad (30s Organ)” — A song for Ben
Liturgia de la Palabra
Primera Lectura · Gálatas 1, 6-12
Hermanos: Me asombra que tan pronto abandonen a aquel que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio (no es que haya otro, sino que hay algunos que los perturban y quieren pervertir el Evangelio de Cristo). Pero, aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo les anunciara un evangelio distinto del que les hemos anunciado, ¡sea anatema! Como lo hemos dicho antes, ahora lo repito: si alguien les anuncia un evangelio distinto del que han recibido, ¡sea anatema! ¿Acaso busco ahora la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿O es que trato de agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo. Les hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano, pues no lo recibí ni lo aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.
Salmo Responsorial · Salmo 110, 1-2. 7-8. 9 y 10c
♪ “16th Sunday in Ordinary Time, Year A” — CJM Music (cjmmusic.com)
Evangelio · Lucas 10, 25-37
En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley y, para poner a prueba a Jesús, le preguntó: 'Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?'. Él le dijo: '¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?'. Él respondió: 'Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo'. Él le dijo: 'Has respondido correctamente. Haz esto y vivirás'. Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: '¿Y quién es mi prójimo?'. Jesús respondió: 'Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por aquel lugar, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, al llegar junto a él, se compadeció; y, acercándose, le vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero diciendo: 'Cuida de él, y lo que gastes de más, yo te lo pagaré a mi vuelta'. ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los bandidos?'. Él dijo: 'El que practicó la misericordia con él'. Jesús le dijo: 'Ve y haz tú lo mismo'.
Alleluia
♪ A song for Ben
El Señor recuerda eternamente su alianza.
Homilía

A veces, el Evangelio nos llega con una fuerza que nos obliga a detenernos en seco. Hoy, Jesús nos presenta la parábola del buen samaritano, una historia que hemos escuchado tantas veces que corremos el riesgo de domesticarla. Pero si nos detenemos a mirar los detalles, si nos quedamos quietos ante la imagen de ese hombre tirado en el camino, el texto comienza a quemar. Un hombre, despojado de todo, golpeado, dejado a medio morir en la cuneta. Un sacerdote y un levita pasan de largo. Pasan de largo porque, quizás, tenían prisa por llegar al templo, o porque el miedo a la impureza ritual, a la sangre, a la muerte, les cerraba el corazón. Y entonces llega el samaritano. Él no tiene ninguna obligación, ningún vínculo con la víctima. Y sin embargo, nos dice el texto: 'fue movido a compasión'.

Esa compasión no es un sentimiento pasajero; es un movimiento físico. Él se acerca. No mira desde lejos. Se baja de su cabalgadura, se ensucia las manos con el aceite y el vino, venda las heridas. Él asume el peso de otro cuerpo, de otro dolor. Se hace responsable de una vida que no le pertenece.

Benjamin Vo, nuestro querido Ben, era un joven que comprendía esta lógica del corazón mucho mejor de lo que a veces comprendemos los adultos. Ustedes, Alan y Thao, conocen bien esa profundidad. Ben tenía una mente brillante, capaz de navegar las arquitecturas de la nube y los sistemas complejos con la misma naturalidad con la que otros niños juegan en el parque. Pero esa inteligencia nunca lo hizo distante. Al contrario, su mente era un instrumento de su amor. Recuerdo esa historia que ustedes han guardado en el corazón: cuando su tío William estaba sufriendo, Ben, con apenas quince años, quiso ofrecer toda su alcancía para ayudar. No importó que no fuera necesario, no importó que el dinero no fuera la solución técnica al problema. Lo que importa es que su corazón, al ver el dolor de un ser querido, no pudo permanecer indiferente. Él no preguntó '¿quién es mi prójimo?' para limitar su responsabilidad; él preguntó '¿qué puedo dar?' para expandir su entrega. Ben era, en esencia, un samaritano que no sabía de cálculos, sino de caridad.

Sé que para ustedes, en estos tres meses desde que Ben partió, el camino de la vida se siente como ese sendero de Jerusalén a Jericó: lleno de piedras, de sombras y de una fatiga que no se quita ni durmiendo. Sé que el silencio en casa, la ausencia de ese 'buenos días, papá' que Ben nunca olvidaba, se siente como una herida que no cicatriza. Y a veces, el dolor nos hace buscar culpables. La mente humana, cuando sufre, quiere encontrar una explicación, un error, un 'si hubiera hecho esto' o 'si no hubiera hecho aquello'. Quiero decirles hoy, con la autoridad de la Palabra de Dios, que se despojen de esa carga. Esa culpa no les pertenece. Ni ustedes, ni Ben, ni el pecado del mundo son la causa de la cruz que cargaron. La enfermedad no es un castigo, ni es una falla de su amor. Dios no los acusa. Dios no busca culpables. Dios, el buen samaritano de nuestras vidas, es el primero que se acerca a ustedes, que unge sus heridas con su presencia y que los carga en sus brazos cuando el camino se vuelve demasiado empinado. Ustedes no fallaron. Ustedes amaron, y ese amor fue, es y será siempre la huella de Dios en la vida de Ben.

El samaritano del Evangelio no solo cura al hombre; él paga por su cuidado. 'Cuida de él', le dice al posadero, 'y lo que gastes de más, yo te lo pagaré a mi vuelta'. Es una promesa de fidelidad absoluta. Jesús es ese samaritano para nosotros. Él no nos deja en la cuneta de la desesperanza. Él ha pagado el precio de nuestra redención con su propia vida, y nos asegura que, a su vuelta, todo será restaurado. Ben está ahora en esa posada de la eternidad, en el 'Banquet of Heaven', donde ya no hay heridas, ni hospitales, ni despedidas. Él, que amaba tanto la aviación, que soñaba con su 'Con Chim Airlines', ha alcanzado el vuelo más alto, un destino donde la lógica de este mundo se transforma en la luz de la visión beatífica.

Ryan, hermano, tú eres el guardián de esa luz aquí en la tierra. Sé que a veces el cielo se siente vacío sin tu copiloto. Pero recuerda que el amor de Ben no se ha quedado atrás. Él sigue siendo tu hermano, sigue siendo parte de tu historia, de tu valentía, de tu sonrisa. No tengas miedo de ser feliz, de jugar, de explorar el mundo con la misma curiosidad que él tenía. Cada vez que eres amable, cada vez que buscas la verdad en tus estudios o en tus pasiones, estás manteniendo viva la esencia de Ben. Él no es un recuerdo; es una presencia que te anima a seguir volando.

Quiero hablar también a todos los que hoy, desde lejos, se sienten identificados con este dolor. A las familias que cargan cruces que el mundo no ve, a los que han perdido a un hijo, a un hermano, a un amigo. El Evangelio de hoy no nos da una explicación filosófica sobre por qué el mal existe. Nos da algo mejor: nos da un modelo de respuesta. Ante el dolor ajeno, la única respuesta cristiana es la compasión. No pasen de largo ante el dolor de otros. Sean el samaritano para alguien esta semana. Quizás sea una llamada, un mensaje, una pequeña ayuda, un gesto de escucha. Al hacer esto, no solo consuelan al prójimo, sino que permiten que el amor de Ben, que sigue fluyendo como el agua de ese pozo en Cà Mau, siga dando vida a los sedientos del mundo. Su amor no se detuvo el 13 de junio; se transformó en una corriente de gracia que sigue trabajando en el corazón de quienes lo conocieron.

No busquen a Ben en el pasado, como si fuera una fotografía en un álbum. Búsquenlo en el presente, en cada acto de misericordia que ustedes realicen. Él está ahí. Él está en la paz que Dios les regala en medio de la tormenta. La Virgen María, que estuvo al pie de la cruz, sabe mejor que nadie lo que es ver partir a un hijo. Ella no se alejó; ella permaneció firme, sosteniendo la esperanza cuando todo parecía perdido. Ella los sostiene a ustedes ahora. No tengan miedo de llorar, pero tampoco tengan miedo de confiar. El Señor recuerda eternamente su alianza, y en esa alianza, Ben está seguro, amado y pleno.

Al salir de aquí, les pido un pequeño gesto: no busquen resolver el misterio de la vida hoy. Solo pidan la gracia de ver al prójimo con los ojos de Jesús. Sean amables con alguien que lo necesite, sin esperar nada a cambio, como Ben quería hacer con su alcancía. Al hacerlo, verán que el amor es más fuerte que la muerte, y que el cielo no es un lugar lejano, sino una realidad que se hace presente cada vez que nos inclinamos para vendar una herida ajena. Que el Señor los bendiga, que su luz ilumine sus noches, y que la paz de Cristo, que sobrepasa todo entendimiento, los guarde en su amor hoy y siempre.

Meditación
♪ “Un Solo Latido (Nhạc Thánh Ca Style)” — A song for Ben
Oración de los Fieles

For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:

“Ben, mi dulce niño, te extraño muchísimo. Gracias por visitarme a mí y a Chú Chris anoche. Me contó que te vio volando un helicóptero, tan libre, alegre y fuerte allá arriba. Aquí abajo, mamá y yo lloramos más y más cada día. Un pedazo de mi corazón se siente completamente muerto sin ti, Ben. Por favor cuídanos, reza por tu mamá, tu hermano Ryan y por mí, y danos la fuerza para seguir adelante. Te amamos por siempre” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hoy se cumplen 100 días sin ti. Te extraño muchísimo, Ben. ¡Siéntete libre de visitarnos en cualquier momento! ¡Nos vemos por ahí, amigo! ¡Te quiero!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, hoy M fue a tramitar unos documentos en Cam Ranh y pasó por Cam Ranh Airport. De repente, los recuerdos de nuestras charlas sobre aviones volvieron a inundarme; recuerdo muchos momentos contigo (M los guardará en secreto jajaja). Pequeño travieso, de repente pensar en ti me pone terriblemente triste. Ve a los lugares a los que quieras ir, Ben, y no olvides recordar siempre a nuestra familia; te quiero mucho, hermanito. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Si tan solo... !!!!!!!!!”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“¿Qué pasó, hijo mío? Hace 3 meses que nos dejaste. Te extraño tanto que me duele todo el cuerpo. Mamá llora todos los días ahora... ¿Qué vamos a hacer ahora, Ben? Por favor, reza por nosotros.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, Rafael Rizzo y su hermano pequeño Ben de verdad necesitan tu ayuda en este momento. Por favor, bendícelos con buena salud y dales la fuerza para superar esto juntos. Por favor, cuida también de la salud de Brandon y Flor. Te extraño muchísimo. Sé que estás allá arriba en el cielo cuidando de todos nosotros. Cuando puedas, pásate a visitar, ¿sí? ¡Te amo y te extraño muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben - te extraño muchísimo. Ayer lloré todo el día, espero que hoy sea mejor. Por favor, guía a nuestra familia a través de este dolor... Hay un chico de 14 años que acaba de dejar la Tierra el 12 de agosto... Su nombre es Phero Aden Vo - búscalo, tal vez puedan ser amigos... Por favor, reza por mí y por mamá para que tengamos buena salud y fortaleza. Te amo y te extraño, Ben” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, Trustin te visitó hoy y te dejó unas tarjetas de aviones—las estamos poniendo en tu habitación para ti. Por favor, reza por Trustin y su familia para que se mantengan sanos y fuertes. Sé un ángel de la guarda para Trustin y Ryan mientras van a la escuela, y ayuda a guiar sus pasos en cada año por venir.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.

🕯 Enciende tu propia oración en el muro de oración →

Padre Nuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte en mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de ti.
Canto de Comunión
♪ “Sacrificio de Amor (Version A)” — A song for Ben
Bendición Final

Que el Señor los bendiga y los guarde, les muestre su rostro y les conceda su paz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Canto de Despedida
♪ “Tú Vas Conmigo (Version B: Majestic Liturgical)” — A song for Ben
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