✝
Palabra Diaria

Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

Monday, November 2, 2026 · in memory of Ben
Una devoción que sigue la Misa — no la sustituye.
Apertura

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, que nos sostiene en la esperanza de la resurrección, estén con todos ustedes.

Acto penitencial

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.

♪ “Cristo, Ten Piedad (30s Organ)” — A song for Ben
Liturgia de la Palabra
Primera lectura · Sabiduría 3, 1-9
Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los tocará el tormento. A los ojos de los insensatos parecieron morir, se tuvo por desgracia su tránsito y por destrucción su partida de entre nosotros; pero ellos están en paz. Aunque, a los ojos de los hombres, fueron castigados, su esperanza estaba llena de inmortalidad. Por un castigo leve recibirán grandes beneficios, pues Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí. Los probó como oro en crisol y los aceptó como sacrificio de holocausto. En el día de su juicio brillarán y correrán como chispas por un rastrojo. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor reinará sobre ellos para siempre. Los que confían en él comprenderán la verdad, y los fieles permanecerán con él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
Salmo responsorial · Salmo 22
♪ “Psalm 22: Version A (Reverent)” — A psalm for Ben
Segunda lectura · Romanos 5, 5-11
Hermanos: La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos. Difícilmente habrá alguien que muera por un justo; por una persona buena tal vez alguien se atrevería a morir. Pero Dios prueba su amor hacia nosotros en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Con mayor razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos salvados por él de la ira. Porque si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, con mayor razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.
Evangelio · Juan 6, 37-40
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: 'Todo lo que el Padre me da vendrá a mí, y al que viene a mí, no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: que no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna y yo lo resucitaré en el último día'.
Alleluia
♪ A song for Ben
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Homilía

A menudo, cuando pensamos en la muerte, nuestra mente se llena de imágenes de finales, de puertas que se cierran, de libros que se terminan. Nos imaginamos un silencio absoluto, una frialdad que no podemos comprender. Pero la Iglesia, en este día, nos invita a cambiar nuestra mirada. Nos invita a mirar no hacia el final, sino hacia el principio. Nos invita a mirar al Pastor que camina con nosotros en el valle de las sombras.

El libro de la Sabiduría nos ofrece una imagen que es un bálsamo para el corazón atribulado: 'Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los tocará el tormento'. Pensemos en esa imagen. No están en la nada. No están perdidos en el vacío. Están en la mano de Dios. Imaginen la mano de un padre, fuerte y protectora, sosteniendo a su hijo. Es una mano que conoce cada detalle, cada sueño, cada risa. Benjamin Vo, nuestro querido Ben, está en esa mano. Él, que tenía una mente tan brillante y una curiosidad que lo llevaba a querer entender cómo funcionan los grandes sistemas del mundo, desde la lógica de los números hasta la ingeniería de un Boeing 737, ahora descansa en la lógica perfecta del Amor de Dios.

Sé que para ustedes, Alan y Thao, y para ti, Ryan, estos cuatro meses han sido un camino por ese valle de sombras del que habla el Salmo. El vacío que Ben dejó en la casa no es una idea abstracta. Está en el lugar donde solía sentarse, en el eco de sus pasos, en la ausencia de ese 'buenos días, papá' que siempre, sin falta, compartía al bajar las escaleras. Es un dolor que tiene nombre, que tiene rostro, que tiene la sonrisa de un chico que, con una ternura que desarmaba, quiso ofrecer sus ahorros para ayudar a su tío cuando estaba enfermo. Ese deseo de dar, de entregarse, no fue un acto de un niño que no sabía el valor del dinero, fue el acto de un alma que ya entendía el valor del prójimo.

Quiero decirles algo hoy, con la mayor delicadeza posible, porque sé que el corazón a veces nos engaña en la soledad de la noche. Cuando el dolor es tan profundo, la mente busca desesperadamente una razón, un 'por qué', y a veces, en ese afán de encontrar una explicación, nos volvemos contra nosotros mismos. Se preguntan si hubo algo que se pudo hacer diferente, si se pasó por alto una señal, si fueron lo suficientemente vigilantes. Les pido, en el nombre de Jesús, que dejen caer esa piedra. Ustedes no son responsables de la fragilidad de la vida. La enfermedad que se llevó a Ben no fue un fallo de su amor, no fue una falta de cuidado, no fue un castigo. Dios no envía el sufrimiento y Dios no acusa a los padres que aman con tanta entrega. Ustedes fueron el hogar, el puerto seguro, el amor incondicional que Ben conoció. No se culpen de no haber sido Dios. Ustedes fueron sus padres, y en ese amor, Ben encontró todo lo que necesitaba para caminar hacia el Padre con confianza.

Jesús nos dice en el Evangelio de hoy: 'Todo lo que el Padre me da vendrá a mí, y al que viene a mí, no lo echaré fuera'. Esta es la promesa. Él no perdió nada de lo que le fue dado. Ben no fue perdido. Fue recibido. Imaginen a Ben, ese chico que siempre estaba explorando, que siempre estaba buscando aprender, que disfrutaba de 'spotting' en los aeropuertos con su papá, siendo recibido ahora en el aeropuerto de la eternidad. Él no está en una fila de espera. Él está en la mesa del banquete, donde ya no hay fatiga, donde la mente brillante de Ben finalmente contempla la fuente de toda sabiduría, y donde su corazón, siempre tan gentil, descansa en la paz absoluta.

Ryan, tú eres el guardián de una parte muy especial de la historia de tu hermano. Sé que a veces te sientes solo, que el mundo parece más silencioso sin él. Pero Ben vive en ti. Vive en tus recuerdos, en las cosas que compartían, en ese amor que no conoce fronteras. No tengas miedo de vivir. No tengas miedo de reír. Ben no querría que tu vida se detuviera. Él querría verte volar alto, querría verte cumplir tus sueños, querría que fueras feliz. La vida de Ben sigue dando frutos, como ese pozo de agua limpia que, en su nombre, calma la sed de los necesitados en Vietnam. Su vida sigue siendo un manantial. Cada vez que tú eres amable, cada vez que tú amas, cada vez que tú te levantas y sigues adelante, la luz de Ben brilla en este mundo.

La esperanza de la que habla San Pablo en la carta a los Romanos no es un deseo optimista; es una certeza. 'El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo'. Ese amor es el que sostiene a Ben ahora, y es el mismo amor que los sostiene a ustedes. No intenten cargar con el mañana. El dolor es un visitante que llega sin avisar, pero la gracia de Dios también llega en cada momento. Sean pacientes con su propio duelo. Perdonen sus propias debilidades, descansen en la misericordia del Padre, y dejen que la paz de Cristo habite en su hogar. Que la Virgen María, que estuvo de pie junto a la cruz y sabe lo que es mirar al cielo con el corazón partido, los cubra con su manto. Ella conoce el camino del dolor hacia la gloria. Ella los sostiene hoy. No están solos. Ustedes son parte de esa gran multitud que, aunque hoy camina entre lágrimas, está destinada a encontrarse en la luz que no tiene ocaso. Que la memoria de Benjamin sea siempre una invitación a mirar hacia arriba, hacia el cielo, donde él ya nos espera, sonriendo, como siempre lo hizo, con esa paz que nosotros, algún día, también compartiremos. Amén.

Meditación
♪ “Un Solo Latido (Nhạc Thánh Ca Style)” — A song for Ben
Oración de los fieles

For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:

“¡Pienso en ti, amigo! Pasa a saludar cuando puedas, ¿de acuerdo? Te quiero, Ben”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola, Ben: He estado soñando mucho contigo. Espero que te estés divirtiendo allá en el cielo. Por favor, cuida a nuestra familia. Recuerda venir a saludar todos los días. ¡Te extrañamos muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, mi dulce niño, te extraño muchísimo. Gracias por visitarme a mí y a Chú Chris anoche. Me contó que te vio volando un helicóptero, tan libre, alegre y fuerte allá arriba. Aquí abajo, mamá y yo lloramos más y más cada día. Un pedazo de mi corazón se siente completamente muerto sin ti, Ben. Por favor cuídanos, reza por tu mamá, tu hermano Ryan y por mí, y danos la fuerza para seguir adelante. Te amamos por siempre” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hoy se cumplen 100 días sin ti. Te extraño muchísimo, Ben. ¡Siéntete libre de visitarnos en cualquier momento! ¡Nos vemos por ahí, amigo! ¡Te quiero!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, hoy M fue a tramitar unos documentos en Cam Ranh y pasó por Cam Ranh Airport. De repente, los recuerdos de nuestras charlas sobre aviones volvieron a inundarme; recuerdo muchos momentos contigo (M los guardará en secreto jajaja). Pequeño travieso, de repente pensar en ti me pone terriblemente triste. Ve a los lugares a los que quieras ir, Ben, y no olvides recordar siempre a nuestra familia; te quiero mucho, hermanito. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Si tan solo... !!!!!!!!!”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“¿Qué pasó, hijo mío? Hace 3 meses que nos dejaste. Te extraño tanto que me duele todo el cuerpo. Mamá llora todos los días ahora... ¿Qué vamos a hacer ahora, Ben? Por favor, reza por nosotros.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.

🕯 Enciende tu propia oración en el muro de oración →

Padre Nuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén.
Canto de Comunión
♪ “Sacrificio de Amor (Version A)” — A song for Ben
Bendición final

Que el Señor los bendiga y los guarde; que el Señor les muestre su rostro y les conceda su paz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Canto de Despedida
♪ “Tú Vas Conmigo (Version B: Majestic Liturgical)” — A song for Ben
Días anteriores
🌐 Languages
Questions or comments? [email protected]