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Palabra Diaria

Martes de la Trigésima Semana del Tiempo Ordinario

Tuesday, October 27, 2026 · in memory of Ben
Una devoción que sigue la Misa — no la sustituye.
Apertura

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo, que nos invita a confiar en la fuerza oculta de su amor, esté con todos ustedes.

Acto Penitencial

Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

♪ “Cristo, Ten Piedad (30s Organ)” — A song for Ben
Liturgia de la Palabra
Primera Lectura · Efesios 5, 21-33
Hermanos: Sométanse los unos a los otros por respeto a Cristo. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, salvador de su cuerpo. Y así como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres deben someterse a sus maridos en todo. Maridos, amen a sus mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla, purificándola con el bautismo de agua y con la palabra, para presentársela a sí mismo, a la Iglesia, gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborrece jamás su propia carne, sino que la alimenta y la cuida, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Este es un gran misterio, y yo lo aplico a Cristo y a la Iglesia. En resumen, cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y la mujer respete a su marido.
Salmo Responsorial · Salmo 127, 1-2. 3. 4-5
♪ “24th Sunday in Ordinary Time, Year C” — CJM Music (cjmmusic.com)
Evangelio · Lucas 13, 18-21
En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué es semejante el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su jardín; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas». Y dijo de nuevo: «¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y mezcló con tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».
Alleluia
♪ A song for Ben
Dichosos los que temen al Señor.
Homilía

A veces, el misterio de Dios se nos revela no en el estruendo de los grandes eventos, sino en la quietud de lo que parece pequeño, casi invisible. Pensemos hoy en un puñado de harina, esa masa que una mujer prepara en su cocina, mezclando un poco de levadura. Es un gesto cotidiano, algo que se hace sin testigos, en la intimidad del hogar. Nadie ve el proceso. Nadie observa cómo la levadura, en silencio, empieza a transformar la masa. Y sin embargo, es allí, en ese trabajo silencioso y oculto, donde ocurre la transformación. Es allí donde la promesa de Dios comienza a expandirse hasta que todo queda leudado.

Benjamin Vo, nuestro querido Ben, tenía una mente que buscaba entender cómo funcionaban las cosas. Él amaba la lógica, la arquitectura de los sistemas, la precisión de un código. Pero, ¿saben? La vida de Ben no se mide por la complejidad de lo que él podía construir con sus manos o con su intelecto, sino por esa 'levadura' de bondad que él sembró en el corazón de quienes lo rodeaban. Él era como esa semilla de mostaza de la que nos habla el Evangelio. Una semilla pequeña, casi imperceptible, que al ser plantada en el jardín de la vida, tiene el poder de convertirse en algo que ofrece refugio, algo que se vuelve un hogar para los pájaros del cielo.

Alan, Thao, Ryan, sé que en estos meses, el silencio de la casa puede sentirse a veces como una ausencia pesada. Sé que hay noches en las que el corazón busca explicaciones, buscando entender por qué el jardín de su familia parece haber cambiado tanto. Es natural, en nuestra humanidad, querer entender el 'porqué' de las cosas, querer encontrarle una lógica a lo que nos parece un desorden incomprensible. Pero escuchen esto: la vida de Ben, su sonrisa, su curiosidad, su deseo de ayudar a su tío ofreciendo sus ahorros, todo eso fue la levadura del Reino en medio de ustedes. Ese gesto de querer entregar sus ahorros, sin necesidad de romper la alcancía, fue un acto de amor puro, una semilla de generosidad que Dios ha guardado en Su granero.

Quiero hablarles con una ternura muy profunda sobre algo que a menudo carga el corazón de los padres: esa culpa silenciosa que susurra en la oscuridad. Se preguntan si algo se pasó por alto, si pudieron haber hecho más, si la vigilancia fue suficiente. Por favor, dejen caer esa piedra hoy. La enfermedad que se llevó a Ben no fue un error de cálculo, ni una falta de cuidado, ni un castigo. Hay tormentas en esta vida que simplemente ocurren, misterios que escapan a cualquier control humano, por más brillante que sea la mente que intente descifrarlos. Dios no les pide cuentas por lo que no pudieron controlar; Él los sostiene por el amor que entregaron. Ustedes fueron los padres que amaron, que cuidaron, que estuvieron ahí, y eso fue suficiente para que Ben conociera el amor en esta tierra. No se acusen de no haber sido Dios; ustedes fueron los padres de Ben, y eso es un regalo sagrado que nada ni nadie puede quitarles.

San Pablo nos habla en la carta a los Efesios sobre el misterio del amor entre Cristo y la Iglesia, un amor que nutre y cuida, un amor que se entrega a sí mismo. 'Nadie odia a su propia carne, sino que la alimenta y la cuida', nos dice. Ustedes han alimentado y cuidado a Ben con un amor que es reflejo del amor de Cristo. Ese amor no ha muerto. Como la levadura en la masa, ese amor sigue trabajando en el corazón de ustedes, en la vida de Ryan, en la memoria de cada persona que conoció la bondad de Ben.

Ryan, hermano, tú eres el guardián de esa memoria. No temas ser tú mismo. No temas soñar, ni crear, ni reír. Ben te mira con un orgullo que no conoce límites. Él sigue siendo tu compañero de viaje, aunque ahora camine por senderos de luz que nosotros apenas intuimos. Él está en el banquete, donde el Maestro mismo, como dice el Evangelio, se ciñe la túnica y sirve a los suyos. Imaginen a Ben allí, sin el peso del sufrimiento, sin la carga de la enfermedad, con esa sonrisa que iluminaba todo, descansando en la luz de Aquel que lo conoce por su nombre. Él no quiere verlos consumidos por la culpa o por el '¿qué hubiera pasado si...?'. Él quiere verlos vivir. Él quiere ver a su familia encontrar, poco a poco, la paz que solo Dios puede dar.

El Reino de Dios es como esa pequeña semilla. A veces, la semilla parece enterrada, parece que ha desaparecido en la tierra. Pero es precisamente ahí, en la oscuridad, donde comienza a germinar lo que será grande, lo que dará sombra, lo que será un hogar para los demás. El amor de Ben sigue dando frutos. Ese pozo de agua viva en Vietnam, que lleva su nombre, es una señal de que su vida sigue fluyendo, sigue dando vida a los sedientos, sigue siendo una bendición para otros. Es la prueba de que su paso por este mundo no fue un accidente, sino una misión de amor que continúa.

No intenten resolver todo el dolor de la vida en este día. No carguen con el peso del futuro. Solo vivan este momento. Sean amables con ustedes mismos. Perdonen sus propias fragilidades, porque Dios ya las ha perdonado. Entreguen a Dios la moneda de su dolor, y dejen que Él les devuelva la paz. Dios no los ha dejado solos en esta casa. Él está en el silencio, está en la lágrima, está en el recuerdo de la sonrisa de Ben. Él está en los juegos que Ben codificó, en los aviones que observó, en cada momento de alegría que compartieron como familia.

Sigan adelante, amando, viviendo, esperando. Ese es el mejor homenaje que pueden rendir a la vida de Ben: vivirla con la misma intensidad y la misma ternura con la que él la vivió. Que la paz de Dios, que supera todo entendimiento, guarde sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús. No se miren a sí mismos a través de la lente de lo que se perdió, sino a través de la lente de la promesa. Dios no los ha dejado solos. Él está en el silencio, está en el recuerdo de la risa de Ben, está en cada acto de bondad que ustedes realizan en su nombre. Sigan adelante, amando, viviendo, esperando. Que el Señor los bendiga y los guarde, y que la luz de su rostro brille sobre ustedes, hoy y siempre. Amén.

Meditación
♪ “Un Solo Latido (Nhạc Thánh Ca Style)” — A song for Ben
Oración de los Fieles

For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:

“¡Pienso en ti, amigo! Pasa a saludar cuando puedas, ¿de acuerdo? Te quiero, Ben”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola, Ben: He estado soñando mucho contigo. Espero que te estés divirtiendo allá en el cielo. Por favor, cuida a nuestra familia. Recuerda venir a saludar todos los días. ¡Te extrañamos muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, mi dulce niño, te extraño muchísimo. Gracias por visitarme a mí y a Chú Chris anoche. Me contó que te vio volando un helicóptero, tan libre, alegre y fuerte allá arriba. Aquí abajo, mamá y yo lloramos más y más cada día. Un pedazo de mi corazón se siente completamente muerto sin ti, Ben. Por favor cuídanos, reza por tu mamá, tu hermano Ryan y por mí, y danos la fuerza para seguir adelante. Te amamos por siempre” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, en sueños anh Huy te vio venir a visitarlo, entregándole una oración para que los dos nos volvamos a encontrar. Que el Señor escuche tus ruegos y te conceda la paz eterna a Su lado. Si es posible, vuelve a visitar a anh Huy en sus próximos sueños, aunque solo sea con un saludo o una sonrisa tan entrañable como siempre.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hoy se cumplen 100 días sin ti. Te extraño muchísimo, Ben. ¡Siéntete libre de visitarnos en cualquier momento! ¡Nos vemos por ahí, amigo! ¡Te quiero!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, hoy M fue a tramitar unos documentos en Cam Ranh y pasó por Cam Ranh Airport. De repente, los recuerdos de nuestras charlas sobre aviones volvieron a inundarme; recuerdo muchos momentos contigo (M los guardará en secreto jajaja). Pequeño travieso, de repente pensar en ti me pone terriblemente triste. Ve a los lugares a los que quieras ir, Ben, y no olvides recordar siempre a nuestra familia; te quiero mucho, hermanito. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Si tan solo... !!!!!!!!!”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“¿Qué pasó, hijo mío? Hace 3 meses que nos dejaste. Te extraño tanto que me duele todo el cuerpo. Mamá llora todos los días ahora... ¿Qué vamos a hacer ahora, Ben? Por favor, reza por nosotros.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.

🕯 Enciende tu propia oración en el muro de oración →

Padre Nuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma; pero, como ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno todo a Ti; oh Señor, no permitas que jamás me separe de Ti. Amén.
Canto de Comunión
♪ “Sacrificio de Amor (Version A)” — A song for Ben
Bendición Final

Que el Señor los bendiga, los proteja de todo mal y los lleve a la vida eterna. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Canto de Despedida
♪ “Tú Vas Conmigo (Version B: Majestic Liturgical)” — A song for Ben
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