Palabra Diaria

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

Monday, September 14, 2026 · in memory of Ben
Una devoción que sigue la Misa — no la sustituye.
Saludo inicial

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la paz y el amor de nuestro Señor Jesucristo, quien por amor se entregó a sí mismo en la Cruz, esté con todos ustedes.

Acto penitencial

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.

♪ “Señor, Ten Piedad (30s Piano)” — A song for Ben
Liturgia de la Palabra
Primera lectura · Números 21, 4-9
En aquel tiempo, los israelitas salieron del monte Hor por el camino del mar Rojo, para rodear el territorio de Edom. Pero el pueblo no pudo soportar el camino y se puso a hablar contra Dios y contra Moisés: '¿Por qué nos han sacado de Egipto para morir en el desierto? No hay pan ni agua, y ya estamos fastidiados de esta comida miserable'. Entonces el Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y muchos israelitas murieron. El pueblo acudió a Moisés y le dijo: 'Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor para que nos quite las serpientes'. Moisés rogó por el pueblo y el Señor le dijo: 'Haz una serpiente de bronce y ponla en un poste. El que haya sido mordido por las serpientes y mire a la serpiente de bronce, vivirá'. Moisés hizo la serpiente de bronce y la puso en un poste. Y si alguien era mordido por una serpiente y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.
Segunda lectura · Filipenses 2, 6-11
Hermanos: Cristo Jesús, siendo de condición divina, no consideró como codiciable el ser igual a Dios; al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de esclavo, y se hizo semejante a los hombres. Y estando en la figura de hombre, se humilló por obediencia hasta la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: '¡Jesucristo es el Señor!'.
Evangelio · Juan 3, 13-17
En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: 'Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él'.
Alleluia
♪ A song for Ben
¡No olviden las obras del Señor!
Homilía

A veces, la vida nos presenta una imagen que se queda grabada en la memoria, no por su grandiosidad, sino por su sencillez: un niño sentado en un parque, mirando con fascinación el cielo mientras un avión cruza las nubes, o quizás, ese momento en que un hermano mayor, con una sonrisa cómplice, le toca la mejilla al más pequeño para hacerlo reír. Son instantes que parecen suspendidos en el tiempo, protegidos de la prisa y de la dureza del mundo. Benjamin Vo era un muchacho que sabía habitar esos instantes. Él tenía esa capacidad, esa curiosidad brillante que lo llevaba a entender la lógica de los sistemas complejos, de los códigos de computación y de la infraestructura de las nubes, pero que nunca le impidió ver la belleza de lo cotidiano. Ben, con su mente analítica y su corazón de niño, nos enseñaba que el mundo es un lugar donde vale la pena asombrarse.

Sin embargo, hoy la liturgia nos coloca frente a una imagen que es, a primera vista, todo lo contrario al asombro: una serpiente de bronce montada en un poste. En el desierto, el pueblo de Israel, agotado por el viaje, cansado de la sed y de la incertidumbre, se volvió contra Dios. '¿Por qué nos han sacado de Egipto para morir aquí?', gritaban. Es el lenguaje del dolor, el lenguaje de quien se siente abandonado en medio de la nada. Y es, a menudo, el lenguaje que nuestro propio corazón utiliza cuando la tragedia golpea, cuando la ausencia se vuelve insoportable y el 'porqué' se convierte en un eco constante en las paredes de nuestra casa.

Sé que hay días, Alan, Thao, Ryan, en los que el peso de la ausencia de Ben se siente como ese desierto. El desierto es un lugar donde las distancias se alargan y donde el silencio puede volverse abrumador. Sé que hay noches en las que la mente, intentando protegerlos del dolor, los lleva a recorrer una y otra vez los últimos meses, revisando los detalles, buscando una respuesta, un error, una omisión. Se preguntan si pudieron haber hecho más, si el sistema falló, si algún detalle se les escapó. Escúchenme bien, porque esta es la verdad que la Cruz de Cristo viene a revelar hoy: ustedes no fallaron. Dios no les está pasando cuentas. La enfermedad que Benjamin enfrentó, esa batalla que él libró con tanta valentía, no fue un castigo, ni fue el resultado de una falta de cuidado. Ustedes fueron para él un refugio, un hogar, el amor hecho carne. No se acusen de lo que está más allá de la voluntad humana. Dios no envía el sufrimiento, pero en la Cruz, Él se hace presente en medio de él. Él no se queda mirando desde lejos; Él carga con el dolor, lo abraza y lo transforma.

Jesús nos dice en el Evangelio: 'Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre'. Esta es la clave de todo. ¿Por qué una serpiente? ¿Por qué un signo de lo que causaba la muerte se convierte en el signo de la salvación? Porque Dios no nos salva evitando el dolor, sino atravesándolo. La Cruz no es un símbolo de derrota; es la prueba de que no hay abismo, ni siquiera el de la muerte, donde el amor de Dios no pueda llegar. Ben, que ahora descansa en el 'Banquet of Heaven', no ha dejado de ser ese niño brillante y curioso. Él ha sido elevado, no a un poste de bronce, sino a la presencia misma del Padre, donde su mente y su corazón han sido perfeccionados. Él ya no conoce la enfermedad, ya no conoce la duda; él conoce la plenitud de la luz. Y desde esa luz, él los mira a ustedes, no con lástima, sino con el amor de un hermano y de un hijo que sabe que el reencuentro es seguro.

Ryan, sé que a veces te sientes como si estuvieras en una pista de aterrizaje, esperando un vuelo que parece retrasado. Pero recuerda que tu hermano mayor te ha dejado un mapa. Él te enseñó a ser valiente, a trabajar duro, a no tener miedo de intentar cosas nuevas, como cuando soñaba con su 'Con Chim Airlines'. No tengas miedo de seguir adelante. Tu vida, tu risa, tus sueños, son la continuación de la vida de Ben. Él vive en ti, en la forma en que cuidas de tus padres, en la forma en que recuerdas sus juegos y sus historias. Él no se ha ido a un lugar lejano; él es parte de tu cimiento, de la roca sobre la que estás construyendo tu propia historia.

Hay una memoria que me conmueve profundamente: ese ofrecimiento de Ben, a los doce años, de entregar su alcancía para ayudar a su tío William. Él no necesitaba romperla, ni hacer ruido. El simple hecho de ofrecer lo que tenía, de querer cargar con el dolor de otro, nos revela la estatura de su espíritu. Ben ya era un hombre de Dios en su generosidad. Y esa generosidad sigue dando frutos hoy. Ese pozo de agua, el 'Giếng Gioan Baotixita' en Cà Mau, es un signo de que su amor sigue fluyendo, sigue dando vida, sigue calmando la sed de los que sufren. Ben no ha dejado de ser un niño que da. Él sigue dando, a través de ustedes, a través de sus actos de caridad, a través de cada pequeña bondad que realizan en su nombre.

La Cruz, nuestra fe, nos enseña que el dolor no tiene la última palabra. La última palabra la tiene el amor. 'Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único'. Ese es el secreto que Ben descubrió antes que nosotros. Él descubrió que el valor de una vida no se mide por su duración, sino por su intensidad, por la capacidad de amar y de ser amado. Ustedes le dieron a Ben un mundo lleno de amor, de viajes, de curiosidad, de familia. Y ese amor no se pierde. Se guarda en el corazón de Dios. Cuando sientan que la carga es demasiado pesada, miren a la Cruz. No para buscar respuestas lógicas, sino para encontrar consuelo. Miren a Jesús, que también perdió a un hijo, y miren a María, que estuvo al pie de la Cruz con el corazón traspasado, pero que nunca dejó de confiar.

Hoy, al salir de aquí, les pido una cosa sencilla. No busquen cambiar el mundo entero hoy, ni busquen la respuesta a todas sus preguntas. Simplemente, tengan un gesto de bondad, una palabra amable, un momento de paz, algo que Ben hubiera hecho. Háganlo en su nombre. Al hacerlo, verán que él está vivo, que él camina con ustedes, que él es el hermano que los acompaña en cada paso de este camino. No están solos. Tienen a la Iglesia, tienen a Dios, y tienen a Ben, que los espera con esa sonrisa que nunca se apaga. Sigan adelante, con la frente en alto. Sigan amando. El amor es lo único que nos llevamos, y es lo único que permanece cuando todo lo demás se desvanece. La paz de Cristo, que supera todo entendimiento, los guarde hoy y siempre.

Meditación
♪ “Un Solo Latido (Liturgical Style)” — A song for Ben
Oración de los fieles

For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:

“Hola Ben, Rafael Rizzo y su hermano pequeño Ben de verdad necesitan tu ayuda en este momento. Por favor, bendícelos con buena salud y dales la fuerza para superar esto juntos. Por favor, cuida también de la salud de Brandon y Flor. Te extraño muchísimo. Sé que estás allá arriba en el cielo cuidando de todos nosotros. Cuando puedas, pásate a visitar, ¿sí? ¡Te amo y te extraño muchísimo!” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben - te extraño muchísimo. Ayer lloré todo el día, espero que hoy sea mejor. Por favor, guía a nuestra familia a través de este dolor... Hay un chico de 14 años que acaba de dejar la Tierra el 12 de agosto... Su nombre es Phero Aden Vo - búscalo, tal vez puedan ser amigos... Por favor, reza por mí y por mamá para que tengamos buena salud y fortaleza. Te amo y te extraño, Ben” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, Trustin te visitó hoy y te dejó unas tarjetas de aviones—las estamos poniendo en tu habitación para ti. Por favor, reza por Trustin y su familia para que se mantengan sanos y fuertes. Sé un ángel de la guarda para Trustin y Ryan mientras van a la escuela, y ayuda a guiar sus pasos en cada año por venir.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, trabajando todo el día hasta la noche, cuando me preparo para ir a dormir y me acuesto un rato, vuelvo a extrañarte, recordando las cosas que hablábamos entre nosotros. Al pensar en ti, me siento muy triste. Ben, por favor vela siempre por papá, mamá y Ryan y reza por ellos; las lágrimas que fluyen hacia adentro son mucho más terribles que las que caen hacia afuera, Ben.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Ben, papá te extraña muchísimo. Mommy también. Han pasado más de dos meses y papá y mamá todavía lloramos todos los días. Ayúdanos a salir adelante, para poder cuidar de tu hermano.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, si es posible, deja que Minh se encuentre contigo en sus sueños, aunque sea solo con un saludo o una sonrisa, como solías posar para las fotos. Te extraño y te quiero muchísimo.”
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Hola Ben, necesitamos un milagro aquí. Te extrañamos muchísimo y no estamos durmiendo mucho. Ryan desearía que estuvieras aquí, especialmente este próximo sábado para jugar la nueva versión de Project Flight con él.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.
“Querido Ben, nuestro tío Thanh ha fallecido. Por favor, cuida de él y ruega para que su alma encuentre la paz. Su nombre de santo es Phêrô. Señor, gracias por enviar a Chu Thanh a mi vida. Siempre agradeceré el tiempo que pasó dándome clases de matemáticas en la escuela secundaria.” — Dad
… lo confiamos a Ben, para que lo lleve al Señor.
℟ Ben, ruega por nosotros.

🕯 Enciende tu propia oración en el muro de oración →

Padre Nuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma; pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti; no permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén.
Canto de Comunión
♪ “Sacrificio de Amor (Version B)” — A song for Ben
Bendición final

Que el Señor los bendiga y los guarde; que haga brillar su rostro sobre ustedes y les conceda su paz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Canto de Despedida
♪ “Tú Vas Conmigo (Version A: Thánh Ca)” — A song for Ben
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