En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. La gracia y la paz de Dios nuestro Padre, que nos ama con una alianza eterna, estén hoy con todos ustedes.
Señor, Jesús, que nos cubres con el manto de tu amor y compasión: Señor, ten piedad. Cristo, Jesús, que unes nuestras vidas con lazos de amor que jamás se rompen: Cristo, ten piedad. Señor, Jesús, que nos prometes una alianza eterna en el Reino de los cielos: Señor, ten piedad.
En la primera lectura de hoy, el profeta Ezequiel nos regala una de las imágenes más conmovedoras del amor de Dios. Nos habla de un Dios que pasa a nuestro lado, nos contempla con inmensa ternura, nos lava, nos viste con ropajes hermosos y nos dice: «Estableceré contigo una alianza eterna». Dios no nos abandona; su amor envuelve nuestra existencia desde el principio y para siempre.
Y en el Evangelio, Jesús nos recuerda la profundidad de los lazos que el Creador teje entre nosotros: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
¿Qué nos dicen estas lecturas hoy? … Nos recuerdan que el amor no es un accidente ni algo pasajero. El amor que une a una familia, el afecto entre hermanos y padres, es una obra sagrada de Dios, una alianza que ni el tiempo ni la distancia pueden destruir.
Al cumplirse hoy exactamente ocho semanas desde la partida de nuestro querido Benjamin Vo, estas palabras nos traen una luz serena y profunda.
Recordamos a Ben en una escena entrañable: abrazando con ternura a su hermano menor, Ryan, junto a un jardín lleno de flores de vivos colores. Sonrientes, unidos, compartiendo esa complicidad sencilla y pura que solo existe entre hermanos. Benjamin era un muchacho decidido, con un espíritu noble que siempre decía que «lo importante es intentarlo». Le gustaba dar lo mejor de sí en todo, pero sobre todo, amaba intensamente a su familia.
Ese abrazo entre Ben y Ryan, esa unión en el hogar, no fue algo efímero. Fue reflejo del amor mismo de Dios. Lo que el Señor unió con tanto cariño en la tierra permanece unido para siempre en el corazón del Padre.
Benjamin Vo no está lejos de ese amor. Él descansa ahora bajo el manto de la gracia divina, arropado por esa alianza eterna que Ezequiel profetizó.
Queridos Alan y Thao… querido Ryan… el lazo que los une a Ben sigue vivo. Cuiden unos de otros, caminen con fortaleza y rodeen de esperanza el corazón de Ryan en cada paso.
A sus tíos, tías y a todos los que lo amaron; a quienes nos acompañan desde la distancia, a los niños que sufren y a cada familia que lleva una cruz pesada: sientan el abrazo confortador del Señor.
Que la Santísima Virgen María y San Maximiliano Kolbe sostengan sus corazones, mientras confiamos en que Ben nos sonríe desde la paz del Cielo. Amén.
For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.