En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos ustedes.
Tú que te haces presente donde dos o tres se reúnen en tu nombre: Señor, ten piedad. Tú que escuchas la oración confiada de tus hijos: Cristo, ten piedad. Tú que guardas la vida de tus pequeños en tu gloria eterna: Señor, ten piedad.
«Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Qué promesa tan reconfortante nos regala Jesús en el Evangelio de hoy. No nos pide grandes multitudes ni templos ostentosos para hacerse presente. Le basta un pequeño grupo, una familia unida, dos o tres corazones sinceros que se reúnen en su nombre, para estar ahí… abrazando cada oración, sosteniendo cada dolor y compartiendo cada esperanza.
En la primera lectura, el profeta Ezequiel contempla cómo la gloria del Señor se eleva sobre las alas de los querubines. Es una imagen hermosa de elevación y de protección divina, donde la presencia de Dios acompaña siempre el caminar de su pueblo.
Al cumplirse hoy exactamente ocho semanas desde la partida de nuestro querido Benjamin Vo, estas lecturas abren un horizonte de paz para nuestra alma.
Ben era un muchacho de una inteligencia deslumbrante, pero sobre todo de una imaginación alegre y compartida. Le apasionaba el mundo de la aviación… ¿Recuerdan la chispa en sus ojos y esa risita contagiosa cuando hablaba de su soñada 'Con Chim Airlines'? Hablar de aviones con su papá y compartir esos proyectos con su familia no era solo un pasatiempo; era su manera de reunir a los suyos en torno al entusiasmo y la sonrisa.
En esa escena tan familiar de Ben compartiendo sus sueños con los que amaba, vemos reflejada la enseñanza del Señor: en los momentos de unión verdadera, el amor de Dios habita entre nosotros.
Queridos Alan y Thao… querido Ryan… aunque el silencio en casa sea profundo, Jesús no los ha dejado solos. Él promete estar justo allí, en medio de ustedes tres, dándoles el consuelo y la fortaleza necesaria para seguir adelante juntos, caminando con valentía por Ryan.
A sus tíos, tías y familiares; a quienes nos acompañan desde la distancia; a los niños que sufren y a cada familia que carga una cruz pesada: sientan la presencia cercana y amorosa de Cristo.
Que la Santísima Virgen María cobije a esta familia en su regazo, mientras confiamos con certeza en que nuestro amado Ben, con su noble corazón, vuela ya libre en la gloria eterna del Padre. Amén.
For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.