En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Bienvenidos, hermanos y hermanas, a este momento de oración y reflexión sobre la Palabra de Dios.
Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
Nos reunimos hoy, cinco semanas después de que nuestro querido Benjamin Vo fuera llamado a la casa del Padre. Y las lecturas de hoy nos ofrecen un consuelo profundo, una perspectiva sobre la paciencia y la bondad de Dios que es un bálsamo para el alma.
La primera lectura del Libro de la Sabiduría nos recuerda que Dios es el único que tiene el cuidado de todo, y que su poder es fuente de justicia. Él gobierna con clemencia y mucha indulgencia. Es un Dios que nos enseña, con sus obras, que los justos deben ser amables, y que nos da una buena razón para la esperanza: Él permite el arrepentimiento por nuestros pecados. ¡Qué imagen tan reconfortante de nuestro Padre celestial!
El Salmo responsorial se hace eco de esto: “Señor, tú eres bueno y clemente”. Nos dice que Dios es “rico en misericordia para todos los que te invocan”. Él es un Dios “misericordioso y clemente, lento a la ira, rico en bondad y fidelidad”. ¿No es esta la verdad que nuestros corazones anhelan, especialmente cuando el camino se vuelve difícil?
Y luego, en el Evangelio, Jesús nos presenta la parábola del trigo y la cizaña. El sembrador siembra buena semilla, pero un enemigo siembra cizaña. Los siervos quieren arrancar la cizaña de inmediato, pero el amo dice: “No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo”. Y añade: “Dejen que crezcan juntos hasta la siega”. Esta parábola nos enseña sobre la paciencia de Dios, su sabiduría en permitir que el bien y el mal coexistan por un tiempo, confiando en que al final, Él mismo hará la separación perfecta.
Nuestro querido Benjamin Vo, con su mente brillante y su espíritu gentil, era un muchacho que nos recordaba la bondad de la semilla sembrada por Dios. Ben tenía una curiosidad insaciable, una sed de conocimiento que lo llevó a explorar el mundo y la tecnología con una pasión asombrosa. Era un joven que, con su sonrisa y su alegría, sembraba la buena semilla de la bondad y el amor en los corazones de quienes lo rodeaban. Su vida, aunque breve, fue una muestra de la belleza de la creación de Dios, una pequeña semilla de mostaza que creció y dio sombra a muchos.
Para Alan y Thao, para Ryan, para sus abuelos, tíos, tías, primos y todos los que amaron a Ben, sé que el dolor es inmenso. Cinco semanas es un tiempo corto para asimilar una pérdida tan profunda. Pero la Palabra de Dios nos asegura que Él es bueno y clemente, que su paciencia es infinita y que Él tiene un plan, incluso cuando nosotros no podemos comprenderlo. Ben está ahora en la luz de Cristo, en la presencia de Dios, donde la buena semilla ha sido cosechada y brilla como el sol en el Reino de su Padre. Su recuerdo, su radiante sonrisa y su espíritu gentil, son un faro de esperanza para todos ustedes. Vivan por Ryan, vivan por Ben, vivan en la esperanza que Cristo nos ha dado.
Y para todos los que nos acompañan desde lejos, especialmente otros niños que sufren y cada familia que lleva una cruz pesada: sepan que no están solos. Dios los ve, los escucha y los sostiene. En este momento de oración, nos unimos como una sola familia en Cristo, llevando nuestras cargas unos por otros, confiando en que la esperanza es más fuerte que cualquier tristeza. Que la memoria de Ben nos inspire a vivir cerca de Jesús, del Padre y de nuestra Santísima Madre María. Amén.
For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. Vayan en paz.
✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.