En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Bienvenidos, hermanos y hermanas, a este momento de oración y reflexión sobre la Palabra de Dios. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.
Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
Nos reunimos hoy, cuatro semanas después de que nuestro querido Ben fuera llamado a la casa del Padre, y la Palabra de Dios nos ofrece un bálsamo para el alma. Isaías nos dice: 'El camino del justo es suave; la senda del justo tú la allanas.' Y Jesús nos invita: 'Vengan a mí, todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré.'
Estas son palabras de consuelo para todos nosotros, especialmente para aquellos que sienten el peso de la tristeza. El camino de la vida puede ser arduo, y a veces, nos encontramos en valles de sombra donde el dolor parece abrumador. Pero la promesa es clara: el Señor allana el camino para los justos, y Él nos ofrece descanso.
Benjamin Vo, nuestro querido Ben, era un alma curiosa y brillante. Recuerdo cómo su pasión por la aviación lo llevaba a 'observar aviones' con su padre en casi cada ciudad que visitaban, una alegría compartida que revelaba su entusiasmo por el mundo y su conexión con su familia. Era un muchacho con una mente aguda, pero también con un corazón gentil, siempre sonriendo, siempre feliz. Su vida, aunque breve, fue un testimonio de la belleza y la bondad que Dios siembra en cada uno de nosotros.
Isaías nos recuerda: 'Pero tus muertos vivirán, sus cadáveres resucitarán; despierten y canten, ustedes que yacen en el polvo.' Esta es nuestra fe, hermanos y hermanas. Creemos en la resurrección, en la promesa de vida eterna que Cristo nos ha ganado. Ben no está perdido; él vive en la luz de Cristo, en la presencia de Dios, donde no hay dolor ni lágrimas, solo paz.
Para Alan y Thao, para Ryan, para sus abuelos, tíos, tías, primos y todos los que amaron a Benjamin, sé que el corazón está pesado. La ausencia de Ben es un vacío inmenso. Pero Jesús nos dice: 'Mi yugo es suave y mi carga ligera.' Él no nos quita el yugo de la humanidad, sino que se une a nosotros para llevarlo. Él está con ustedes en cada lágrima, en cada recuerdo, en cada momento de anhelo. Apóyense en Él. Permitan que su mansedumbre y humildad de corazón les den el descanso que necesitan.
Y para todos los que nos acompañan desde lejos, especialmente otros niños que sufren y cada familia que lleva una cruz pesada: sepan que no están solos. Dios los ve, los escucha y los sostiene. En este momento de oración, nos unimos como una sola familia en Cristo, llevando nuestras cargas unos por otros, confiando en que la esperanza es más fuerte que cualquier tristeza. Que la memoria de Ben, su sonrisa radiante y su espíritu gentil, les dé fuerza para seguir adelante, viviendo cerca de Jesús, del Padre y de nuestra Santísima Madre María. Amén.
For the intentions entrusted to Ben on our prayer wall:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Que el Señor los bendiga y los guarde, ilumine su rostro sobre ustedes y les conceda la paz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
✝ Que os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.