En este día, la Iglesia eleva sus oraciones por todos los creyentes que han partido de este mundo y purifican su alma antes de entrar en la gloria del Cielo. Esta tradición de orar por los difuntos se remonta a los primeros siglos del cristianismo y fue consolidada especialmente en el siglo X.
Esta jornada nos recuerda la comunión espiritual que nos une con nuestros seres queridos fallecidos y la importancia de encomendarlos a la misericordia divina. Nos invita a reflexionar sobre la brevedad de esta vida y a mantener la esperanza en la promesa de la resurrección.
Concede, Señor, el descanso eterno a todas las almas de los fieles difuntos y permite que la luz perpetua brille sobre ellos. Por tu infinita misericordia, que descansen en paz. Amén.Enter today’s Mass → All saints →