Fue obispo de Jerusalén a finales del siglo II y es recordado por presidir un concilio importante sobre la fecha de la celebración de la Pascua. A pesar de su avanzada edad al asumir el cargo, gobernó su diócesis con santidad hasta que se retiró por un tiempo a la vida solitaria en el desierto.
Su ejemplo nos invita a valorar el silencio y el retiro espiritual como medios fundamentales para fortalecer nuestra relación con Dios. También nos enseña a enfrentar las dificultades y falsas acusaciones con paciencia, confiando siempre en que la justicia divina prevalecerá.
San Narciso, intercede por nosotros para que sepamos encontrar a Dios en el silencio y mantengamos la paz del corazón en medio de las pruebas de la vida.Enter today’s Mass → All saints →