Fue el tercer obispo de Antioquía y uno de los Padres Apostólicos de la Iglesia primitiva. Durante las persecuciones del emperador Trajano, fue arrestado y conducido a Roma, donde murió mártir en el anfiteatro devorado por las fieras. En su camino hacia el martirio escribió siete célebres cartas que son testimonio vivo de la fe, la jerarquía eclesial y el amor a la Eucaristía.
Su vida nos enseña a no temer las pruebas y a vivir con una entrega radical a Jesucristo. En un mundo dividido, su ardiente deseo de unidad eclesial nos invita a permanecer firmes en la comunión y en el amor fraterno. Nos recuerda también el valor infinito de la Eucaristía, reconociéndose a sí mismo como «trigo de Dios» llamado a ser pan puro de Cristo.
San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros para que tengamos la valentía de confesar nuestra fe sin reservas y crezcamos siempre en el amor y la comunión con la Iglesia. Amén.Enter today’s Mass → All saints →