Nació en una familia noble de Sicilia en el siglo XII. Decidió abandonar las comodidades de su posición para consagrarse a Dios como ermitaña, viviendo en la oración y el aislamiento en una cueva del monte Pellegrino. Sus reliquias fueron halladas en el siglo XVII, un hecho que la piedad popular asoció con el fin de una epidemia de peste en Palermo.
Su vida nos enseña el valor del silencio y del desapego de los bienes materiales para cultivar una relación profunda con Dios. En momentos de dificultad o enfermedad, su testimonio nos anima a recurrir a la oración confiada y a buscar la sanación espiritual.
Santa Rosalía, que elegiste la vida oculta para estar cerca del Señor, intercede por nosotros para que encontremos la paz en la oración y seamos preservados de todo mal físico y espiritual. Amén.Enter today’s Mass → All saints →