Nacida en Bretaña, Francia, dedicó su vida al cuidado de los ancianos pobres y desamparados tras acoger a una mujer ciega en su propio hogar. Fundó la congregación de las Hermanitas de los Pobres y, tras ser apartada injustamente de la dirección de la obra, vivió sus últimos años en el anonimato, la oración y la más profunda humildad.
Su testimonio nos recuerda la dignidad sagrada de los ancianos, tantas veces olvidados en la sociedad actual. Además, nos enseña el valor del servicio humilde y silencioso, demostrando que la verdadera fidelidad a Dios no busca el aplauso humano.
Santa Juana Jugan, intercede por nosotros para que sepamos acoger a los mayores y necesitados con ternura evangélica y servir a Cristo con sencillez de corazón.Enter today’s Mass → All saints →