Nació en el norte de África en el siglo IV y fue la madre de san Agustín de Hipona. Durante años ofreció constantes oraciones y lágrimas por la conversión de su esposo y de su hijo, acompañando a este último hasta su bautismo.
Su vida es un testimonio de fe perseverante y paciencia inquebrantable en medio de las dificultades familiares. Nos enseña a no perder la esperanza por los seres queridos y a confiar siempre en la gracia de Dios.
Santa Mónica, intercede por nuestras familias para que sepamos amar con paciencia y perseverar en la oración con absoluta confianza en el Señor. Amén.Enter today’s Mass → All saints →