La Asunción celebra que la Virgen María, al término de su vida terrenal, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Como Madre de Jesucristo, Dios la preservó de la corrupción de la muerte, concediéndole de manera anticipada la plenitud de la resurrección.
Este misterio ofrece a los creyentes una señal firme de esperanza, recordándonos que nuestro destino final es la vida eterna junto a Dios. El ejemplo de María nos invita a vivir con fidelidad y humildad, sabiendo que cada acto de amor terrenal tiene un eco en la eternidad.
Santa María, llevada al cielo en gloria, intercede por nosotros para que mantengamos la fe firme y merezcamos llegar un día a la patria celestial. Amén.Enter today’s Mass → All saints →