Lidia fue una comerciante de púrpura originaria de Tiatira que vivía en la ciudad de Filipos. Al escuchar la predicación del apóstol San Pablo, el Señor abrió su corazón para aceptar el Evangelio y fue bautizada junto con toda su familia. Tras su conversión, ofreció con generosidad su hogar para acoger a los apóstoles y apoyar a la primera comunidad cristiana de la zona.
Su vida nos recuerda la importancia de mantener una actitud de escucha y apertura a la gracia de Dios en medio de nuestras actividades cotidianas. Nos enseña que la fe auténtica se manifiesta en la hospitalidad y en la disposición de poner nuestros recursos al servicio del prójimo.
Santa Lidia, intercede por nosotros para que tengamos un corazón dispuesto a recibir la Palabra de Dios y la generosidad necesaria para hacer de nuestros hogares lugares de acogida y amor. Amén.Enter today’s Mass → All saints →