San Joaquín y Santa Ana son venerados por la tradición cristiana como los padres de la Virgen María y, por tanto, abuelos de Jesús. Los Evangelios no los mencionan; sus nombres nos llegan por una antigua tradición de la Iglesia, que desde los primeros siglos los honra como el hogar fiel donde creció la Madre del Señor.
Su vida escondida nos recuerda que la santidad se teje en lo ordinario: en la paciencia del hogar, en la fe transmitida sin ruido de una generación a otra. Son intercesores especiales de los abuelos y de los padres que siembran sin ver todo el fruto, confiando en que Dios cumple sus promesas.
San Joaquín y Santa Ana, ustedes que criaron con amor a la Madre de Dios, intercedan por nuestras familias, para que en nuestros hogares se transmita la fe con ternura y fidelidad. Amén.Enter today’s Mass → All saints →